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Una hermosa transexual que nadie piensa que lo és quiere sexo con un desconocido por la calle. Se encuentra a un mujeriego empedernido que termina haciendole una mamada. Nunca hubiera pensado que estaria cumpliendo su fantasia con un Transexual.
Una pareja se fue de viaje de novios, y terminaron teniendo sexo con una travesti desconocida. El marido se vuelve completamente loco con la mujer que llevaba adentro, una fantasía que será muy difícil de olvidar.
Relatos con Travestis Salou, mi primera vez de ser penetrado por el culo.
Varios relatos con Travestis Salou. Por primera vez me decido a escribir sobre travestis de Salou y mis relatos con travestis y transexuales y pasar a ser uno mas de la comunidad.
Yo ya habia estado dos veces con travestis en Salou y habia intentado que me follaran por el culo, pero aparte de un dolor bastante grande, no habia conseguido nada mas.
Todo comenzo con un desplazamiento por cuestiones de trabajo a la zona de tarragona. En una de esas tardes de julio y despues de acabar mis trabajo, me decidi tras ojear un periodico local a quedar con una travesti en Salou.
Tras unas vueltas por esta bonita localidad intentando encontar el lugar. Al fin llegue a mi destino y llame a la puerta. Era una casita baja en una zona algo apartada del centro.
Al abrirse la puerta me encontre con una trans rubia, no muy espectacular pero que me recibió con un beso en la boca con lengua y todo que me empezo calentar de inmediato.
Seguidamente entramos a la habitacion y me desnude. Ella se quito unicamente la bata que llevaba puesta y se quedo totalmente desnuda.
Tenia un miembro no muy grande pero muy duro y empece a chupar la polla enseguida, cosa que parecia que le gustaba realmente (despues me confeso que disfrutaba mucho en su trabajo).
Despues de un rato y un 69 le dije que queria que me la metiera por el culo, a lo que ella no puso objeción alguna, sino mas bien lo contrario.
Me puso una crema para que su polla entrara suavemente y no me doliera mucho. Pero tras probar varias posturas le dije que desistiera pues el dolor era importante. Al igual que otras ocasiones que lo habia intentado. Asi pues seguimos con otras cosas, besos con lengua, mamadas y pajas mutuas. Etc…
Al cabo de unos quince minutos pero, ella me cogió y me dio la vuelta boca abajo. Después se puso encima mio con lo que yo no me podia mover. Entonces me dijo que iba a probar a metermela otra vez. Pues estaba cachonda y le apetecia un monton. La verdad es que cachonda si que estaba pues le chorreaba el liquido seminal por su miembro hacia rato.
Asi que alla fue, me introdujo su miembro en el culo y la verdad es que no me dolio lo mas minimo, supongo que porque antes ya me la había metido casi toda. Empezo a bombear dentro de mi y yo la apretaba contra mi culo con mis manos. La sensacion fue increible hasta el punto que me corri sobre las sabanas.
Otras veces posteriormente lo he vuelto a intentar con otras trans pero no ha habido manera. Relatos con Travestis Salou. Así que siempre me acuerdo de aquel momento con Travestis de Salou.
Trio en probador de Lenceria. Donde esté un buen probador… y un trío
Definitivamente ayer fue un día memorable. Me acuerdo y me entra la risa tonta. Ay la vida, qué sorpresas te da. Dos meses sin follar y un trio en probador de Lenceria, ufffff… sin palabras. Y pensar que me había levantado de mal humor…
Pues sí, no me sonó el despertador y ya me levanté de los nervios. Con la sábana pegada del calor de agosto. En un minuto me refresqué en la ducha, agarré el vestido más pequeño que vi, uno rosa como de niña, con manga corta, por no irme en pelotas, que ya me hubiera gustado, joder, qué calor, era insoportable. Cuando entré en la tienda con la magdalena en la boca me tiré literalmente al mando del aire acondicionado y dado mi estado de no follar, sé que me repito pero es que estoy fatal, bueno, estaba… en fin, pues eso, que cuando me dió el aire fresquito en la cara y el escote creo que mojé las bragas…. Mejor dicho, estoy segura.
Trio en probador de Lenceria
En éxtasis polar estaba cuando se abrió la puerta de golpe, sonaron las campanitas, clin, clin, clin, y entraron dos mujeres riéndose a carcajadas. Una alta, tipazo, vestido ajustado azulito, sandalias y melena larga negra. La otra también muy resultona, rubia teñida, media melena y otro vestido, esta vez blanco y un poco transparente. Lo sé porque lo primero que vi fueron sus pezones. Vendo lencería. Es deformación profesional. Me fijo en esas cosas: tetas y culos. Y vi claramente unos pezones duritos que saludaban desde el vestido. Hola, pensé, ¿qué tal, chicos?
Trio en probador de Lenceria.
Pues entraron los pezones y ellas a carcajada limpia, ya lo he dicho. Reaccioné como pude al Hooooolaaaaaaa que dijeron a la vez. Hola, buenos días chicas, ¿en qué os puedo ayudar?
Hola, cariño, pues queríamos ver qué tienes, no sé, en corsés, por ejemplo, ¿¿¿no, mi amor??? le preguntó la alta a la rubia. Ay, sí, a ver qué tienes por ahí.
Yo soy la que paga así que hazme caso a mi, nena- y me guiñó el ojo la alta, mientras le tocaba el culo a la otra apretándolo de forma que la rubia dio un brinco. Yo me reí instintívamente. Pensé que me hacía falta que me tocaran el culo, mucha, pero mucha falta.
Les señalo el probador y saco de la estantería dos modelos: uno blanco y otro negro. Se los acerco. Estaban las dos en el mismo probador… Hay confianza me dijo la alta sonriendo, ¿verdad Mayte, cariño?
Mucha soltó la rubia. Pero, nena, esto es divino… Ohhhh…coño, ¿cómo se abrocha? Oye, guapa, ven un momento, ayúdanos…
Trio en probador de Lenceria
Me acerqué, corrí la cortina verde pistacho.
Y allí estaba ese pedazo de mujer con un tanga pequeñito y un culo estupendo, dándome la espalada con el corpiño negro puesto intentando abrocharle el blanco a la otra, que así en braguitas también estaba muy buena.
No me gustan las tías así en general pero reconozco que me pone ver cuerpos bonitos. Curvas sobretodo. Y claro, en mi estado de abstinencia pues cualquier cosas me pone, como ya estaréis pensando.
Me dispuse a abrocharle aquello corchete a corchete.
Rocío que se llamaba la alta, se pasó delante de ella. De repente las tres en el espejo, nosotras dos rodeando a Mayte. Oh, los espejos. Me ponen tan cachonda. Multiplican el placer, siempre lo he dicho. Ponga un espejo en su vida, o más, cuantos más mejor…
Observando el trío estoy cuando veo como Rocío le toca las tetas, le pellizca despacito los pezones. Esos que apuntaban desde el vestido antes. Preciosos y tiesos.
Trio en probador de Lenceria.
Pero qué rica está mi niña, ¿te gusta, eh, golosona? Y se reía. No paraba de reírse.
Y yo haciendo lo posible por seguir abrochando aquello. Joder, me estaba mojando. Y si tenía alguna duda cuando noté unos dedos en el escote, bajando hasta MIS pezones supe seguro que estaba empapada. Mi coño iba por su cuenta. Miré enfrente y vi como había alargado los brazos rodeando a su chica y ahora me tocaba a mi.
Ay madre, que yo alguna vez he hecho algo parecido, una vez un trío con dos tíos, alguna chorrada de madrugada en estado catatónico que ni me acuerdo bien… pero en la tienda, con dos tías, joder, sí, ya lo sé, otra vez joder, pero es que no me salía otra palabra.
Sin saber cómo, como si mi cerebro también fuera por libre, dije Espera, que cierro la puerta. Estaba respirando muy fuerte, acelerada. Rocío me volvió a guiñar un ojo y me miró agachando la cabeza. No dijo nada. Volví en dos segundos, nerviosa, muy caliente. No sabía qué iba a pasar pero me daba igual, de perdida al río… otra como esta no iba a tener.
Trio en probador de Lenceria
Me pongo en la misma posición de antes, relamiéndome con el sandwich que formamos en el cristal. Aprieto la vagina hasta no poder más. Me doy cuenta del tiempo que lleva la pobre sin catar nada. Y ahí cerca justo noto una mano, la de Mayte, la rubia, que rebusca por lo bajo en el vestido y rasca mi braga, el bulto que hacen mis pelitos en la tela. Y yo me quiero morir. Tengo tres manos en mi cuerpo dándome gusto. Gracias diosmio, y me río sola, claro. Para mis adentros.
Y a ti, ¿te gusta también,eh?¿Cómo te llamas, preciosa? me preguntó Rocío.
Inés, jadeé más que contestar. Sí, está muy rico, muy bueno. Me encanta. Sólo me faltó decir: no paréis pordios. Pero como si lo hubiera dicho empezaron a tocar más deprisa.Yo movía mi pelvis de delante a atrás y sacaba las tetitas, que rozaba en la espalda de una y en las manos de la otra. Cómo me estaba poniendo, uffffff…
Trio en probador de Lenceria.
Cuando las vi besarse creí que me caía. Yo quería, quería las dos lenguas en mi boca. Creo que empecé a babear. O por lo menos salivaba seguro…
Sólo veía manos y lenguas en aquel maravilloso, increíble, oportunísimo, espejo. Joder, una vez más. Qué peli porno tenía montada en el probador.
Mayte tenía una mano en mi coño y otra metiéndole mano a Rocío por delante. Qué foto teníamos. Insuperable.
Cuando oí como Rocío susurraba un Vamos a jugar con la nena, ¿sí mi amor? Que no puede más, mira qué cachonda se ha puesto, cómo se mueve. Mmmm, mira qué sabrosita está. ¿Te apetece sorberle el juguito? Venga, como tú sabes, haz que grite, cariño… me tambaleé.
Menos mal que me sentaron en el taburete no sin antes meterme la lengua hasta la campanilla. En el espejo parecía un zombi.
Mayte me sacó las bragas y yo, ida por completo abrí las piernas y le puse el conejito chorreando delante de su cara. Estaba agachada, en cuclillas, enseñándome una lengua larga que no paraba de moverse y que hacía que mi coño casi gritara, Chúpalo de una puta vez. Y eso empezó a hacer, ahí sí creí que perdía el sentido. Apreté las piernas en su cabeza y entorné los ojos.
Trio en probador de Lenceria
Veía a Rocío como se tocaba y me decía Inés, cielo, mira lo que tengo para ti. Y acerté a ver un bulto en su tanga y no sé cómo se sacó un pedazo de polla que debía estar pegada hacia atrás, y se la agarró, muy dura y me la acercó a la boca. Mi cabeza no daba más de sí. ¿¿¿Cómo no me había dado cuenta??? Me había fallado el instinto…claro, para pensar en instintos estaba yo… justo… Lo único que pensaba es que estaba echando en falta un buen rabo y lo tenía delante a punto de follarme la boca. Ufffff….
Y eso fue lo que pasó. Me lo metió entero y yo tragaba ese trozo de carne como si fuera el último manjar de la tierra. Estaba deliciosa. Me sabía a gloria. Como la comida de coño que me estaban haciendo por abajo.
Trio en probador de Lenceria
Pensé que me moría del gusto, cuando oí Espera que me voy a follar a mi chica un poquito, y sacó el pollón de mi boca, se agachó y dirigió el palote hacia el agujero de Mayte. Cogió el culo por los lados y comenzó a entrar y salir. Las tetas se le movían, botaban a su aire y yo estaba flipando. Entre el calentón brutal y todos los detalles no podía más.
Trio en probador de Lenceria
Mayte notó dentro aquello y se afanó más aún en lamer todo mi flujo. Parecía un perro muerto de sed. Yo encantada. Bébetelo todo, puta, pensé, ya salida perdida que estaba, claro.
Repito: no podía más, grité Fóllame a mi , por favor, métemela un poquito, miré a Rocío casi suplicante. Ella volvió a sonreirse, Bueeeeno, cómo está la niña, si quieres pollita tendrás que comer… Nos pusimos de pie y cogió las tetas de Mayte por detrás rodeándola y me las ofreció. La verdad es que me moría por probar esos pezones oscuros. Los chupé, primero uno, el otro, luego los junté y los dos a la vez. Carnosos, tiesitos, riquísimos.
Ahora, abajo, mi amor… me señaló Rocío el culito mientras le daba la vuelta a Mayte y le bajaba la espalda enseñándome todo el orificio que yo me empecé a comer sin pensar. Sólo notaba lo redondo que era, cómo se abría, cómo entraba la punta de mi lengua, que no paraba quieta.
Le dió la vuelta, y la sentó a ella ahora. Me puse a cuatro patas y mi boca buscó los pliegues mojados para rebañarlos. Y los encontró, qué bien sabían.
Trio en probador de Lenceria
Sentí como me agarraban por detrás y me llenaban hasta el fondo. Uaaaaauuuuuu… Me corrí de la impresión, ya no aguantaba más. Y devoré el chocho de Mayte como si no hubiera un mañana…ni un pasado ni nada…
Absoluto placer, gratísima sorpresa por partida doble, qué mañanita, JODER. Me había levantado cabreada, llevaba semanas cabreada, la verdad. Y allí estaba, cerda a más no poder, follada por un travesti y comiéndome a su novia, mmmmmm… Un travesti y su novia… Esto no se lo va a creer nadie…
En esto que se saca la polla de repente con un Venid aquí chicas…
Machacándosela, sigo alucinando con el rabazo que se gasta, JODER, una vez más. Me incorporo y me apoyo en Mayte de forma que se juntan nuestras boquitas. Mi mano se va a su vulva para seguir con el trabajo que hacían mis labios, rozo el clítoris que está a punto de caramelo.
Rocío nos da en la cara con su miembro preparado para reventar. Y revienta, y sale todo. Y abrimos las bocas y nos llena de leche y noto como se estremece la rubia y se corre en mi mano. Me moja. Siento líquido en mi cara, en mis dedos. Estoy borracha de calor, estoy mareada de lo caliente que está todo. Beso a la rubia, se mezcla el semen con la saliva, nos morreamos despacio. El olor a sexo lo tiñe todo de erotismo. ..Todo tan suave. Noto como se mueven los dedos de mis pies…ellos solos…
Trio en probador de Lenceria
Tras unos segundos me siento en el suelo, bueno, nos sentamos las tres. Lo único que atino a decir es Gracias… y se mueren de la risa, se besan, se besan mucho.
Y otra vez un guiño con un A ti, princesa… que a mi me supo a postre perfecto. Era lo que necesitaba: que me llamaran princesa después de joderme viva. Eso era…
Me sentí llenita de todo, rebosada y muy ligera. Me había quitado el cabreo de encima para una temporada … Y sí, si no fuera porque estaba viendo las gotas de semen en mi cara reflejada en el espejo… hubiera creído que estaba soñando.
Nos levantamos y después de ponernos la ropa en su sitio, me compraron los corsés que tanto juego habían dado ¡De recuerdo! soltaron entre risas y nos despedimos encantadas de la vida.
Fin trio en probador de Lenceria
Ay Inés, pues no te habrás portado tan mal cuando te pasan estas cosas… y el resto del día con la boca abierta estuve en un calentón constante… apretando todo el cuerpo, erizada, uffff, cada vez que miraba al probador…con todas, absolutamente todas mis partes. Recordando cada momento de ese fantástico comienzo de mañana con el trio en probador de Lenceria.
Hola a todos!! voy a relatar mi contacto con Travesti Valencia Baby.
Bueno ya llevaba un tiempo con ganas de hacer una vistilla y hoy me he animado, estaba mirando anuncios de travestis a ver que había por el panorama Shemale en Valencia y vi una chica que no había visto nunca y me ha llamado la atención, así que decido contactar con ella y pactamos precio por media horita muy amable y cordial. Está en una calle céntrica aunque ahora en verano hay fácil aparcamiento.
La verdad es que no estaba muy convencido, pero bueno, ya había quedado. Llego a la casa de la travesti Valencia Baby y me abre la puerta en tacones y un vestido de rejilla rojo y una tanga rojo. espectacular!!! De lo que me arrepentí, fue de no poder quedarme más tiempo. Me da dos besos y me lleva hasta la habitación cuando veo ese culo, ¿Dios! que brutalidad, era simplemente perfecto.
Tras el respectivo pago vamos al lio. Me tumbo en la cama teniendo a ese bellezón a mi lado y me empieza hacer una mamada espectacular. Habrá estado como diez minutos mientras disfrutaba mirándola y viendo ese culo. Podría pasarme días mirándola de arriba abajo. Pasamos a besarnos y masturbarnos mutuamente seguidamente haciendo un 69 un buen rato comiéndome su polla y su culo hasta que ha decidido sentarse sobre mi cara mientras le comía el culo, y daba saltitos sobre mi cara.
Le digo que quiero follarme ese culo y se pone a cuatro patas y me dice que le siga comiendo el culo así hago hasta que no aguanto más me pongo el condón y a darle duro (cómo sonaba y rebotaba).
Parte II. Travesti Valencia Baby.
Mientras la ponía contra mi besándola y cogiéndole las tetas follándome esa cosita, he tenido que parar por que explotaba y decido comérsela un rato, y bueno ella ha decidido follarme la boca, me dice que me quiere follar pero no iba con esa idea y me apetecía ser activo y comérsela sin problema. Se pone encima de mí y sigo follándome a la travesti mientras nos besamos.
Que locura, casi mejor que de la otra manera con esta postura costaba no correrse. Así que probamos diferentes posturas y cuando ya no aguanto más. Me da los lametones y corrida monumental encima de mí mismo, pero bueno creo que eso era lo de menos jajajaja.
La chica de 10 en todos los aspectos: simpática, amable, viciosa, un cuerpo perfecto. Las fotos no le hacen justicia ni por asomo. un 10 vamos.
Travesti Valencia Baby esta anunciada en una página de travestis de España. Entonces no sé si se puede subir fotos o algún dato más de esta chica por si alguien quiere probar. Si os trata la mitad de bien que a mí, ya está bien pagado jajajaja. Lo dicho de lo único que me he arrepentido es de no haberme podido quedar más tiempo. Pero con suerte vuelvo a verla esta semana que entra.
Saludos
Travesti Valencia BabyTravesti Valencia Baby
Creo que no lo he comentado pero por si a alguien le interesa Travesti Valencia Baby esta anunciada como mas activa que pasiva y la verdad que se le veía con ganas de follarme. No tiene una gran dotación pero tampoco la tiene pequeña. La tiene muy bien para mi gusto unos 19cm y bien dura. También se anuncia como 18 años y yo le echaría alguno mas… 23 o así
Relato travesti Barcelona Samantha Ferro. Permitid queridos amigos que os refiera detenidamente mi cita con la trans Samantha Ferro. Os puedo afirmar con toda franqueza que actualmente me guío esencialmente por la información que suministráis en el foro de travestis.
Mis apetencias se dirigen a travestis , educadas, con aspecto femenino, de trato agradable, pacientes y poseedoras de muy buenas dotaciones. Soy pasivo, por tanto las buenas dotaciones debo calibrarlas en su justa medida. Por el momento soy incapaz de adaptarme a miembros de más de 25 cm de longitud o de 7cm de diámetro. Así por ejemplo debo excluir de mi elección a las travestis de Barcelona Alexandra Bittencourt o a Veronica Bastos. A Alexandra Bettencourt no la conozco y a través del foro de trans la información que se obtiene acerca de su trato e implicación es desigual. A Veronika Bastos, dios la ha dotado de una excelente, dura, maciza, contundente y sólida polla. Además de una cordialidad y amabilidad sin par.
No me cabe la menor duda que para los que estén muy acostumbrados a actuar como pasivos. Tengan muchas relaciones con penes de buen calibre. Y deseen experimentar en la línea de los megapenes y presenten un elevado grado de dilatación anal. Veronika Bastos es la mejor elección de las que yo conozco. Consigue una buena erección, es delicada e intenta prepararte para la introducción. Pero yo no pude conseguir introducirla en mi recto. Era una verga excesiva y el dolor casi insoportable. Ahora que ya tengo más experiencia quizás intentaré probar de nuevo, pero sigue dándome miedo. A pesar de todo Veronika es un encanto de persona.
I – Relato travesti Barcelona Samantha Ferro.
En cualquier caso este fin de semana buscaba una trans que cumpliera mis preferencias y busqué en el foro y en no se permite publicidad de otros anuncian. Me sedujeron las dimensiones de Yanka Santos, pero tuve nuevamente miedo del volumen de su polla y en un amplio espectro de posibilidades, una vez comprobado que mi amadísima Laura Cat no estaba disponible, contacté con Samantha Ferro.
Samantha Ferro maneja tarifas razonables entre las Travesti Barcelona. Voz amable, precisa y no pretende “vender” nada. Simplemente te refiere lo que puede hacer por ti, con extrema claridad y de forma bastante cordial.
Me dirigí a su domicilio, en la Calle Zaragoza, preciosa calle del barrio de Sant Gervasi en Barcelona, bonita finca, toda en blanco. Habita en el último piso, hermoso, cuidado, limpio, luminoso. La habitación dormitorio es muy bonita y alegre. Un gran ventanal da a la calle y la luz exterior entra a raudales. Los colores que predominan en la habitación son blancos y crema. Una pequeña butaca de color blanco preside el ventanal. La cama es espaciosa, el ordenador encendido al lado de la cama sobre la mesita de noche, un armario amplio, medio abierto con la ropa bien ordenada en sus estantes estantes y perchas. El dosel de la cama es de hierro de forja. La luz en general es cálida, visillos blancos en la ventana.
II – Relato travesti Barcelona Samantha Ferro.
Samantha te recibe detrás de la puerta, prácticamente desnuda. Lleva un pequeño slip, no un tanga, que deja ver que su entrepierna está bien amueblada. Los pechos al aire, son de unas dimensiones más bien pequeños. Pero toda ella es menuda y están muy proporcionados al resto del cuerpo. Delgada, se le nota un físico cuidado, piernas bien cimbreadas, musculadas, culo duro, con hermosas nalgas. Nalgas que se contraen al andar y muestran una buena preparación física. Como resultado una cintura fina, ni asomo de grasa en el vientre que es duro y extremadamente liso.
Además ni un solo tatuaje, el slip tiene unas tiras verticales y laterales blancas y el resto es de color morado. Tal vez el color de las bragas se me antoja desentona en un entorno tan cálido y de colores suaves y claros. Los hombros están bien torneados, sus manos son elegantes, con dedos finos y de uñas cuidadas. La espalda de Samantha es preciosa. La columna dorsal se marca en medio y lateralmente la musculatura se insinúa de forma homogénea, sin excesos.
Habla poco, sonríe poco, pero está atenta al servicio pactado. Es amable o quizás es más justo considerar que es esencialmente cortés. No se brinda a confidencias, mantiene un poco las distancias. Su rostro es algo alargado, labios finos, quizás el cuerpo es algo más perfecto que el rostro, pero es francamente bella. Melenita hasta media espalda, se la recoge para estar más cómoda y probablemente para facilitar mi visión. Durante la fase de la relación de sexo oral. Creo lleva un anillo en la mano izquierda.
Sus movimientos a partir de ahora serán siempre extremadamente delicados y felinos.
Se quita el slip y aparece su miembro, depilado a la perfección. Su sexo es más oscuro que el resto del cuerpo, Samantha tiene una tonalidad de piel morenita. Si he de ser franco me llevo una pequeña decepción. En las fotos de las guías de travestis y en su página Web aparece una hermosa polla bien dura y voluminosa, no hago comentario alguno y nos tumbamos en la cama.
Sus movimientos a partir de ahora serán siempre extremadamente delicados y felinos. Se medio arrodilla a mi lado y puedo acariciar su piel, fina como la seda. Sin asomo de vello en ningún lado, huele bien, a limpio y depurado. Todo parece impecable en su físico. Con la palma de mi mano abrazo cada una de sus tetitas y succiono su areola mamaria. Con unos pezones más bien pequeñitos, beso su espalda, sus nalgas, su vientre, pero no me autoriza a besarla en la boca, otra pequeña decepción.
No obstante sigo saboreando el tacto de un cuerpo precioso, juvenil, ágil, atlético, de adolescente.
III – Relato travesti Barcelona Samantha Ferro.
Ella me coloca un condón y empieza a realizar una felación. Otra decepción y ya van tres, no puedo evitar desear que las felaciones sean siempre naturales, a pelo tal y como Laura Cat, Nicole Noguera y Dayanne por ejemplo realizan. No expreso ninguna objeción, pero estoy algo confuso y entristecido.
Es cierto que al mamarme me mira a los ojos y ejecuta movimientos de deglución cadenciosos, a ritmo lento, suaves y muy eróticos. Después le imprime a su cabecita un ritmo más rápido de entra y saca que empieza a despertar a mi pene. Antes de enfundarme el sexo, me ha masturbado con elegancia. Pero sigue sin sonreír, hay poca trasferencia afectiva, es eficiente pero algo fría.
Relato travesti Barcelona Samantha Ferro. Queridos foreros ahora ella se medio incorpora y coloca su sexo en la vecindad de mi rostro. Me acerco y empiezo primero a lamerlo y luego a succionarlo, piel fina la de su pene. Ni asomo de vello, no rasca nada al tacto, las ingles suaves y cuidada la zona a la perfección. Dócil a mis movimientos bucales. Le miro el rostro mientras le como la polla y su rostro permanece inmutable y sereno. Parece concentrada en que todo salga bien pero quizás sea la situación un poco demasiado mecánica.
Mientras le degusto el miembro, ella me masturba.
Disfruto de su miembro, a pelo. Sabe bien, dulce, a miel. Es este sabor de maravilloso recuerdo tal y como los de Laura Cat y el de Nicole Noguera. El capullo es grande, rosado y empieza a crecer, la piel del miembro se tensa y se retrae con la erección. Expone un glande que está creciendo y que ya promete una buena polla que se va a empalmar magníficamente. Mientras le degusto el miembro, ella me masturba y yo acaricio sus hermosas nalgas de chica-chico joven, de carne prieta y firme.
Le ruego que se tumbe a mi lado y abra las piernas, su polla, el escroto, el ano se me exponen a la visión sin restricción alguna. Tiene buena polla, pero las bolsas y los huevos son menos voluminosos y menos pendulantes que los de Laura Cat y Dayanne. Por el contrario su miembro es similar en dimensiones y mayor y más grueso que el de Nicole Noguera.
Ahora yo sumiso, adoro su mástil arrodillado ante su entrepierna. Sujeto con la mano el falo y lo veo crecer poco a poco, con parsimonia, delicioso, tierno, y caliente. La sangre fluye hacia él, empieza a engordar y a aumentar en peso. Se hace elástico, rebota y bambolea en mis manos, labios y boca. Las venas que lo circundan emergen a la superficie. Lo introduzco entero en mi boca hasta alcanzar los huevos, aún no ha conseguido una erección máxima y por ello no me provoca arcadas.
IV – Relato travesti Barcelona Samantha Ferro.
Samantha Ferro tiene una de las mejores pollas que me he comido jamás. Relato travesti Barcelona Samantha Ferro. Ahora finalmente empiezo a estar en la gloria. Me lo introduzco en profundidad hasta el fondo de mi boca en múltiples ocasiones. Sigo un ritmo preciso y lento, ella me ayuda con gestos meditados y bien elaborados a facilitar la maniobra.
Esta atenta a mis evoluciones, me acaricia la cabeza, la presiona hacia las profundidades de su sexo. Soberbio estar entregado, arrodillado, ante una trans, trabajando su bajo vientre, como adorando la flor del néctar divino. Manipulo la polla, la abrazo, la golpeo en mis labios, mientras ella amable se somete con extrema pasividad a mi boca. Ahora si está absolutamente erecta. Es una erección recta, la polla no se incurva, como en los jóvenes el capullo mira hacia arriba y parece que va a contactar con el bajo vientre.
Aún aprovecho los últimos lengüetazas para intentar succionar los huevos. Dado que las bolsas escrotales no son grandes, la piel que las recubre no se distiende mucho y no puedo comerme los huevos, como con Laura o Dayanne. Con Laura Cat por ejemplo, el escroto es tan amplio que puedes succionar cada uno de los huevos, ensalivarlos, morderlos, y simular tragarlos. Con Samantha sólo noto los testículos con la lengua, no hay forma de mordisquearlos por separado.
Como en los jóvenes el capullo mira hacia arriba y parece que va a contactar con el bajo vientre.
En cualquier caso ella no pone reparos a ninguna de las exploraciones a la que la someto con mi lengua. Flexiona algo las piernas, los talones apoyados en la cama, sus rodillas masajean mi rostro, su mano acaricia mi mejilla.
Cierro los ojos y rememoro una situación primorosa. Le pedí que se pusiera de pie en la cama, las piernas separadas. Yo arrodillado frente a ella dándole pleitesía. Su sexo bamboleante acaricia mis labios, el glande frota mis mejillas. En mi relato travesti Barcelona Samantha Ferro rindo culto a su pene. Mi lengua recorre todo el glande desde la base hasta el capullo. Lo hago lentamente sin brusquedad, ella esta atenta y solicita, tranquila, se deja hacer. Parece cómoda conmigo. En este momento me dice las palabras deseadas y también algo temidas, “te voy a follar”.
V – Relato travesti Barcelona Samantha Ferro.
Me inclino, de cuclillas, intento relajarme, no contraer los esfínteres. Ella detrás se seca el miembro de mi ensalivada y coloca el condón. Mientras con ambas manos refuerza su erección. Me preocupa más el grosor que la longitud de su polla. Yo creo que debe de medir de unos 21 a 22 cm de longitud, pero el grosor puede superar los 5,5 cm ampliamente. Cuando aceptas que te van a encular, siempre hay una mezcla de placer y dolor. De temor y regocijo, es preciso confiar en la trans que te va a penetrar.
En esta ocasión confío plenamente en su sabiduría, me ha dado muestras de sobra de su pericia y profesionalidad. Samantha prepara muchos pañuelos de papel que coloca al lado de la cama, mientras me folla, se seca regularmente sus ingles, pene y también mi ano dilatado.
Coge un condón que enfunda en el dedo anular de la mano derecha y palpa mi agujero. Comprueba que me lo he dilatado previamente, ahora enfunda dos dedos y penetra en mi agujero negro. Los ha envaselinado y no me produce ningún dolor. Los dos dedos enfundados me penetran hasta la base. Comprueba que salen limpios, siempre me esmero al máximo para evitar la emisión de materia fecal. Todo parece listo para mi sodomización.
Ahora enfunda dos dedos y penetra en mi agujero negro.
Mantiene las piernas muy abiertas y su pene penetra y sale ampliamente. El trayecto es de amplio recorrido, sabe entrar y sacar unos 14-15 cm de polla a cada golpe riñones. Acaricio sus piernas, sus nalgas, sus testículos, su polla enfundada y aprecio, que su cuerpo está en tensión, todo él responde a la misma orden de penetrar, cada músculo contraído, su cara absorta en la relación sexual. Estoy ante una gran profesional, mi cuerpo se relaja, mi recto absorbe toda su verga. El dolor ha desaparecido. Únicamente queda el esfuerzo de aguantar las embestidas de un cuerpo joven que me sigue dando una vez tras otra.
VI – Relato travesti Barcelona Samantha Ferro.
Ahora Samantha cambia de posición, más cómoda, simplemente arrodillada detrás de mí, me culea, precisa menos esfuerzo pero es igual de efectivo en mi agujero negro. Le pido un cambio de posición. Me lo concede, de espaldas a la ventana me vuelve a poseer, yo nuevamente acuclillado y ella elevada, las piernas rectas, desde detrás y arriba, practica la máxima introducción de su miembro, hasta la base del mismo.
Mi mano palpa el calibre de lo que me está metiendo, es muy considerable, quizás excesivo, pero no genera el más mínimo dolor. Disfruto de forma salvaje del momento. Samantha Ferro está en una envidiable forma física. Mantener la erección, penetrar con las piernas en media flexión, con los talones sobre la cama, el cuerpo hacia delante y someter a mi culo a una jauría de “toma y daca”, no es fácil. Hay que ser muy bueno, tan solo Laura Cat la supera. Nicole Noguera queda cerca pero no la iguala en este punto en concreto.
Diréis y con razón que soy muy maniático y que nuevamente vuelvo a contar las penetraciones, en esta posición, Samanta la introduce y saca 90 veces de mi ano. Después adopta una posición de reposo, una pierna doblada descansa en la cama y la otra flexionada, se apoya o contacta con mi costado, 20 nuevas enculadas, éstas secas, rápidas y profundas.
Le pido una de mis debilidades, consiste en sentarme encima de su pene, accede. Vuelve a secarse con uno de sus innumerables kleenex, comprueba la indemnidad de la goma, y se tumba boca arriba. Me mira a los ojos, sigue concentrada, parece algo ausente pero también asemeja una alumna muy aplicada, que desea complacer y ofrecer lo que se le pide con máxima pulcritud. Su mano masturba su polla, reflexiona y se quita el condón, va a cambiarlo.
Vuelvo a jugar con su miembro, la piel del pene es tersa, me inclino y vuelvo a mamarlo con delectación. Se tumba en la cama, una de sus piernas cuelga por fuera de la cama, deliciosa posición para atacar los huevos de Samantha y la base de su polla que había tal vez ignorado un poco hasta este momento. Le debe de agradar ya que ahora sí he conseguido con mi esfuerzo que presente una erección máxima, vuelve a secarse la saliva con un pañuelo y enfunda el condón que perforará por enésima vez mi agujero.
Samantha Ferro se masturba de una forma que me parece algo peculiar, con tres dedos en una cara de la polla el pulgar y en la otra el índice y el anular. Coloca vaselina y me espera tumbada con la polla firmemente sujeta en una mano. Me acerco y me coloco encima, separando el ano con mis manos para la penetración, aprecio el placer inmenso de sentir que el recto se va ocupando con un miembro.
VII – Relato travesti Barcelona Samantha Ferro.
Me siento encima, despacio, saboreando la enculada, hasta que mis nalgas alcanzan sus huevos. Samantha muy pulcra, distribuye pañuelos de papel entre sus ingles y las mías, a veces seca la base de su pene y el contorno de mi agujero para evitar suciedades. Estoy segura que aprecia, mi higiene previa al acto sexual. El enculamiento se verifica de frente, le veo la cara mientras me penetra.
Nuevamente su cara refleja concentración y esfuerzo, no hay sonrisas, es un rostro no obstante plácido. Mis manías, lo siento, sigo contando, y me hago empalar 27 veces antes de abandonar, ya que mi forma física es claramente inferior a la de la trans y no consigo elevarme con facilidad para volver a descender sobre su mástil. Samantha vuelve a inspeccionar su pene, sigue limpio el condón, y me sugiere otra posición. Me follará a lo misionero, ella arriba y yo abajo.
Lo sugiere de forma muy profesional, considerando probablemente que yo ya estoy un poco cansado y buscando una posición más confortable, toda vez que ella llevará el gran peso del esfuerzo físico. Me tumbo en la cama, al borde de la misma, levanto mis piernas que flexiono al máximo, le exhibo mi ano y ella me pone de nuevo vaselina y vuelve a pajearse, con gestos precisos y rápidos.
Es muy versátil y es evidente que desea hacerme pasar un buen rato.
Debo ser extremadamente sincero, Samantha Ferro no escoge la posición más fácil para penetrar. Es muy versátil y es evidente que desea hacerme pasar un buen rato. De lo contrario me la hubiera clavado en una única posición y punto. Se adapta, me acaricia suavemente con sus manos mientras me esta follando. No tiene prisa, todo se lo toma con calma. Se lo agradezco muchísimo, aunque ella aparente una cierta impresión de frialdad y distancia.
Por ejemplo esta posición actual de misionero, en que yo adapto el rol femenino y ella el masculino. Tampoco es tan sencilla, ella podría encularme con los pies en el suelo hasta que me cansara. Pero opta por flexionar las piernas y colocar sus dos rodillas en el borde de la cama. Y nuevamente tenderse sobre mí, mis testículos contactan con su vientre duro, pétreo, bien moldeado. Empieza a moverse hacia dentro y afuera, el movimiento es cadencioso. Todo su cuerpo se implica en el gesto, la contracción y decontracción es generalizada en cada penetración y extracción de su polla.
Es el placer máximo y ya no cuento las embestidas, me sumerjo en la belleza de sentirse hábilmente poseído. Adoro su cuerpecito, me encanta su culito de chiquillo, no me gustan los culos recauchutados, voluminosos, fruto de mil implantes de silicona, aquí todo es natural, no hay bisturí en su cuerpo fuera de los implantes en las tetas.
VIII – Relato travesti Barcelona Samantha Ferro.
Me trabaja divinamente, su polla entra y sale de delante a atrás, pero también imprime un bellísimo movimiento lateral a la follada, máximo contacto de mi recto con todos y cada unos de los centímetros de su miembro. Me folla duro, y me rindo, estoy agotado, mi culo desfondado, necesito descanso. Realmente ella me ha follado con la mirada fija en algún punto del armario, no me mira, su rostro es apacible, sé que está dando lo mejor de ella misma.
Por última vez vuelve a secarse la polla y también mi ano y se retira delicadamente el condón. Le pido que eyacule y me brindo a mamarla hasta el final pero prefiere pajearse, dice que así es como seguro se correrá. No se lo critico, la mejores trans con las que he estado Laura Cat a la cabeza, pero también Nicole Noguera y Dayanne prefieren llegar al climax masturbándose ellas mismas. Laura imprime un movimiento rápido y bestial a su miembro, se contractura todo su cuerpo con el esfuerzo, su cara se concentra y se espasmodiza al soltar el semen: En honor a la verdad las eyaculaciones de Laura son las más exuberantes que he degustado, buenas lechadas que suelta en dos o tres potentes chorros.
En el relato travesti Barcelona Samantha Ferro, Samantha se prepara para la corrida. Protege los almohadones con los que apoyo mi cabeza con pañuelos de papel. Ya veis lo pulcra que es , no quiere manchar con su corrida la tela que los recubre. Se empieza a masturbar a un ritmo mediano, pero contundente por la presión que imprime a la verga.
Se ha arrodillado frente a mí, su pene a la altura de mi boca. Realmente un bello ejemplar, firme, apunto de estallar.
Me pregunta dónde quiero la eyaculación y le repito que en la cara y boca. Ella contesta “bien”, está aparentemente tranquila y relajada. Se manosea el miembro con los ojos cerrados, la mano libre acaricia una de sus tetas. Yo palpo con fruición sus nalgas. Se ha arrodillado frente a mí, su pene a la altura de mi boca. Realmente un bello ejemplar, firme, apunto de estallar.
Tiene un perfecto control de su cuerpo ya que no parece costarle llegar al punto de erupción. Dos o tres pequeños sonidos guturales preceden la eyaculación. Leche espesa, poco cuantiosa pero suficiente, blanca como la nieve. La suelta en mis labios y en mi boca entreabierta, dulce sabor a paraíso. Se produce un efecto delicioso, de una hebra de semen que discurre de su polla a mi boca y que se mantiene durante unos segundos. La introduzco en la boca y no permito que se pierda ninguna gota. Exprimo el pene desde la base y vacío las últimas gotitas de placer en mi boca, se deja seguir chupando dócilmente.
Me finaliza con la mano a petición mía, estoy exhausto y tambien eyaculo tras tan potente masaje prostático.
IX – Relato travesti Barcelona Samantha Ferro.
Se tumba ami lado y afablemente hablamos un poco, Samantha es una travesti brasileña, viaja mucho, trabaja un poco por todo el mundo, especialmente Dinamarca. Curiosamente vive habitualmente en Lérida y es facil encontrarla entre las shemales y travestis de Lleida, dice que en una ciudad pequeña hay menos competencia. Ahora por poco tiempo parece que estará en Travesti Barcelona, entiendo que prefiere trabajar fuera de España dónde se cobra más y la gente es más seria y cumplidora.
Me dice que muchas de sus citas telefónicas en nuestro país, conciertan una hora para después no presentarse y que en otros países eso no ocurre. Mientras hablamos acaricio su pene, ahora fláccido. Me asombra que ahora que parece poca cosa haya sido capaz de darme tanto placer. Cuando salgo han pasado 60 minutos exactos.
Me dirijo hacia la Plaza Gala Placidia, descendiendo la calle Zaragoza, ando en silencio, despacio, las piernas me duelen, el ano está dolorido, el sabor a semen se conserva en mi boca y reflexionos sobre mi experiencia con la shemale Samantha Ferro y de hecho cuando una trans que me seduce y que derrocha encanto, me ha enculado, mis sentimientos son muy dispares.
Ella es tu ama, tu diosa, tu reina y tú un pobre esclavo.
Este acto de máxima sumisión me genera un morbo inconmensurable. Relato travesti Barcelona Samantha Ferro. Le estás entregando tu cuerpo y tu alma, estás en sus manos. Ella es tu ama, tu diosa, tu reina y tú un pobre esclavo. Estás a su merced, eres totalmente vulnerable y ella es la que va a mandar. En toda la relación hasta la eyaculación final. Sufrir y desear que te vayan entrando la polla dentro de ti. Que la mucosa y los músculos del culo vayan dilatándose. Sentir el esfuerzo de la que te posee, su respiración cadenciosa y firme. Ver sus músculos contraídos cuando te culea me enloquece.
Magnífica Travesti Samantha Ferro, bella zona, piso muy limpio y luminoso, repetiría mañana mismo el relato travesti Barcelona Samantha Ferro.
Relato travestis Barcelona Mila Viasotti de la experiencia con Mila Viasotti, el 24 de Julio de 2014
Llevaba viendo las fotos de Mila desde hace al menos unos 3 años. Siempre quedé fascinado con lo que se podia apreciar en sus fotos: Belleza, cuerpazo y feminidad.
Llevaba unos 3 años viendo las fotos de la travesti de Barcelona Mila Viasotti . Siempre quedé fascinado con ella: Belleza, cuerpazo y feminidad.
Sabía que estaba en Donostia, y tras varios días en los que no tenía hueco, ayer, decidí coger el teléfono y ponerme en contacto con ella. Al mandarle el primer watsapp preguntandole si aún estaba por Donosti y de ser así, si me podía atender, pensé: Ya está, la decisión está tomada, no hay marcha atrás. Me respondió diciendo que se encontraba en la ciudad, y que me podía atender. Nervioso, le respondí diciéndole que en media hora me presentaba allí, tras facilitarme ella la dirección.
I – Relato travestis Barcelona Mila Viasotti.
El camino se me hizo eterno, ya que fuí andando, y desde el barrio en el que yo resido hasta el que se encontraba ella hay unos 25 minutos aproximadamente andando. Los nervios crecían según me iba acercando al lugar donde ella estaba, esperandome. Tras la caminata, por fín llegué a su dirección, y con la mano un pelín temblorosa como consecuencia de los nervios, la llamé para avisarla de que había llegado al portal.
Dialogo.
Un tono, dos tonos, tres tonos…y antes de que sonase el cuarto, pude escuchar su voz, sensual y femenina:
-Si?
-Hola Mila, ya estoy en el portal
-Vale, te abro
Ufff…los nervios crecían aún más. El lugar era un segundo piso, y decidí subir andando. Según subía los peldaños, empezaba a ser consciente de que iba a conocer a Mila, después de haber observado sus fotos y vídeos a lo largo de los últimos años.
II – Relato travestis Barcelona Mila Viasotti.
Llegué a la puerta, que estaba entreabierta. Le dí unos toques con los nudillos para decirle que ya estaba allí cuando de nuevo su voz me dijo: Pasa
Abrí, la puerta y me encontré frente a frente con Mila, la tenía delante de mí. No me lo podía creer, estaba preciosa. Recién salida de la ducha, con un albornoz rojo. Debajo una lencería blanca, que dejaba a la vista la figura de su hermoso cuerpo. Es igual que en las fotos, incluso me atrevería a decir que es incluso más hermosa.
Ese Angel me díó un beso de bienvenida en la boca con esos carnosos y preciosos labios.
Ese Angel me díó un beso de bienvenida en la boca con esos carnosos y preciosos labios. No pude evitar decirle que qué pasada, que era igual que en las fotos que llevaba años viendo. Me guió amablemente hasta la habitación. Le dije que estaba un poco nervioso, y ella, con una amabilidad que consegúia crear un ambiente de complicidad me respondió: No te preocupes cariño, no vamos ha hacer nada que no quieras.
III – Relato travestis Barcelona Mila Viasotti.
A pesar de que me desvestí, y ella se quitó el albornoz, dejando a la vista la lencería, con la que me quedé mirándola, atónito. Esa preciosidad me ofreció algo de beber, y yo le pedí agua fresca, ya que después de la caminata tenía bastante sed. Finalmente me trajo un botellín, le dí un par de tragos, y entonces empezó todo.
Nos besamos, la verdad es que sus labios son carnosos y sensuales, y parecía que estaba besando como si fuésemos novios. Maravilloso. Mientras nos besábamos, comencé a acariciar sus hermosos senos, que estaban firmes y radiantes. Después pasé a lamerlos, suavemente, disfrutando del momento, para seguir besándonos después mientras comencé a bajar la mano hacia el tesoro que tiene entre las piernas. Pude observar esa bonita polla, que tantas veces había visto en internet, y que iba aumentando de tamaño hasta alcanzar su máxima erección. Disfruté metiéndomela en la boca, con suavidad. Gocé ese momento, ella de cuclillas ofreciendome su hermoso tesoro, del que yo disfrutaba.
IV – Relato travestis Barcelona Mila Viasotti.
Movimientos propios de los que había visto en las películas.
Acto seguido ella se puso con la mía, con unos movimientos propios de los que había visto en las películas, metiéndosela hasta la garganta en momentos. Tuve que pedirle que parase, pues estaba a punto de correrme. Después, ella se lubricó, y mi pene penetró ese culito de película que posee Mila. Mientras estábamos en ello, sus gemidos eran una auténtica delicia para mis oídos. Giraba la cabeza para mirarme, lo cual me ponía aún más cachondo. Estaba tan excitado, que terminé enseguida.
Después nos quedamos un ratito hablando en un ambiente absolutamente agradable. Mila es una auténtica belleza, pero ya no sólo físicamente, si no también como persona. Además cuida mucho el higiene. Nos despedímos, y salí de allí con una sonrisa en la boca, después de haber conocido a Mila Viasotti, que es la misma que vemos en internet. Sin trampa ni cartón. Sin duda alguna, muy recomendable.
Mi experiencia, fué como cuando de pequeño aprendes a andar en bici: no se olvida
Al fin se consumó nuestro encuentro con relato travesti Bia Spencer. Y me encontré con una Bia Spencer a la altura de sus muchas experiencias publicadas aquí. Vayamos por partes. La cita tuvo lugar ayer martes a las 11.30 de la mañana de un día bien caluroso, en el céntrico piso de Palma de Mallorca de su amiga Nykolle, donde Bia suele quedarse cuando visita Mallorca. Todo muy limpio y ordenado… debo decirlo.
La puerta se abrió… y no había nadie. Entré, se cerró y ahí estaba ella. Espectacular. Siento ser tan poco original, pero gana muchísimo en persona. Es así, no hay más. Botas altas negras con tacón, tanga de cuero rojo y negro, corpiño y pelo suelto… me encontré con una Bia imponente. Pasamos a la habitación. Yo nervioso y ella todo lo contrario. Amabilidad, sonrisas y charla para romper el hielo. Me ofreció bebida y pedí agua. Bia salió un instante del cuarto y me trajo un botellín de agua bien fresca.
Relato travesti Bia Spencer.
Volvemos a la charla, y a mis nervios… que iban bajando con el paso del tiempo. Hablamos de muchas cosas, y al final entramos en materia. Yo sabía que llegado el momento podía quedarme sin palabras, así que me planté en el piso con los deberes hechos. Bia tenía claro lo que yo deseaba. Aún así, al tratarse de un servicio especial, acabamos de concretar algunos detalles. Pagué y pedí pemiso para darme una ducha bien fria, aunque siempre salgo limpio de casa.
Aquí empezaría la sesión, que he estructurado en tres partes.
PARTE 1. Relato travesti Bia Spencer A los pies de mi ama.
A mi vuelta, Bia ya estaba preparada para empezar la sesión. En nada… la dulce Bia se transformaría en mi ama. Yo estaba desnudo del todo. Bia ajustó un collar metálico a mi cuello con una cadena para que mi ama pudiera manejarme a su antojo. De repente… ¡ZAS!… ¡ZAS!… Doble bofetón en mi cara para dejar claro quien mandaba ahí. Aunque el impacto resultó mayor de lo esperado… me gustó recibirlo.
Seguidamente, me puso a sus pies, de rodillas y con las manos atrás. Me ordenó lamer sus botas, empleando sólo mi lengua. Mientras tanto, ella medio recostada en la cama se encendió un cigarrillo. La escena era de lo más excitante. Las órdenes eran, empezar por la suela… «eliminando todo el polvillo o suciedad» , continuar por la punta, y después ir subiendo hasta sus rodillas, momento en que podía apreciar su cara de vicio mientras se fumaba su cigarro.
Relato travesti Bia Spencer.
Empecé por su bota derecha, hasta recibir nuevas órdenes. Definitivamente, Bia se había transformado. De repente, primer escupitajo en mitad de su bota… a lo que siguió la frase «venga… lámelo bien». Después llegó otro, esta vez directo a mi boca. Me encantaba tragar su saliva con cierto aroma a tabaco… y pedí más. Cuando menos lo esperaba, mi cara recibía un nuevo bofetón. Siempre rápidos y contundentes. Nuevos escupitajos (qué ricos) y una pinza para cada uno de mis pezones (primera sensación de dolor intenso…y la cosa acababa de empezar). Hasta que uno se acostumbra, hace bastante daño.
Relato travesti Bia Spencer.
Tras ello, orden de lamer su segunda bota, con las reglas que ya conocía. Tras otro rato lamiendo bota, nueva orden. Cambio de posición. Debía permanecer de pie contra la pared y mi ama justo detrás. Por supuesto, no podía girar mi cabeza para mirarla. De repente, primeros azotes en mi espalda con el látigo de tiras de cuero. Resultaba de lo más excitante no saber cuando llegaría el impacto. Aquí no hubo tanto dolor porque había pactado con Bia que no dejara marcas sobre mi cuerpo. De no ser así, habría recibido mayor castigo, no me cabe duda. Y otra vez de rodillas, mirando hacia ella, que permanecía sentada en el borde de la cama.
Mientras tanto, mi ama había dejado sus preciosos pechos al descubierto. Como me estaba portando bien, se me permitió lamerlos… siempre con mis manos atrás. Y así estuve un buen rato. Y llegó un nuevo regalo, un apasionado beso de mi ama… con lengua y mordiscos en mis labios. Justo después, me ordenó lamer su tanga de cuero… donde su sorpresa permanecía aún en reposo. Aparte del tanga, como estaba hambriento de su piel, me esmeré en lamer sus ingles lo mejor que pude. Al rato, destapó su sorpresa que estaba ya bien dura con su preciosa curvada a su izquierda. Debo admitirlo, me quedé impresionado (y acojonado también… pensando en lo que estaba por llegar). No sólo impacta su descomunal tamaño, además es bonita. Imposible no querer chuparla nada más verla.
Relato travesti Bia Spencer.
Tras su permiso, comencé a lamer semejante herramienta. Ante la imposibilidad de una garganta profunda (con esfuerzo llegaba a introducirme media), me centré en su rico fresón. Como vio que me esmeraba, mi ama me regaló nuevos escupitajos, algunos en mi cara y otros directamente en mi boca. Como ya no había pinzas en mis pezones, Bia las había arrancado violentamente un poco antes, llegaron los primeros pellizcos sobre mis pezones, todavía doloridos por la presión de las pinzas. Mientras seguía chupando, escuché que mi ama cogía algo… y el sonido del encendedor que vino después me indicaba lo que me esperaba.
De repente, sentí caer algo caliente sobre mi espalda. Era cera caliente y, afortunadamente, el dolor se transformaba en placer al instante (segunda sensación de dolor… esta vez más llevadero). Obviamente, yo continuaba chupando rabo mientras la cera resbalaba por mi espalda. Al rato, se me permitió emplear también mis manos. Menos mal… porque mi boca no podía dar todo el placer que su sorpresa merecía. Y como la cosa iba subiendo de tono, mi ama se reclinó sobre la cama mostrando su culo.
Seguidamente, la orden, aunque no hubiera hecho falta, pues tenía bien claro que tocaba lamer culo. Y mi lengua practicó su primer beso negro ante uno de los culos más gustosos que existe. Mientras chupaba y metía mi lengua lo más adentro que podía, masturbaba la espada de Bia, que se mantenía dura en todo momento.
PARTE 2. Relato travesti Bia Spencer Exploraciones.
Llegado este punto, ya me había dado cuenta de la dinámica de la sesión. Dosis de dolor se irían alternando con momentos de respiro hasta el final. Y llegamos a un punto de inflexión. Tras dar placer a mi ama durante un buen rato, me había ganado un nuevo premio. Y para recibir ese premio, mi ama sabía que mi culo necesitaba cierta preparación.
En ese momento, se incorporó y me colocó de rodillas junto al borde de la cama. Mi ama me ofreció el bote de popper y volví a inhalar mientras ella sostenía con sus manos. Lo había hecho antes por primera vez. Aunque es algo que no había probado hasta entonces, el calibre de Bia hacía más que aconsejable su uso. Yo seguía a cuatro patas… dispuesto a recibir lo que llegara. Y llegó una buena dosis de placer. Un beso negro antológico.
Al tiempo que sentía su habilidosa lengua explorando mi esfínter, contemplaba su espectacular mirando hacia atrás entre mis piernas, que quedaban abiertas. Sentía que el momento en que Bia me haría suyo quedaba muy cerca. Pero antes, decidió abrir camino con un consolador de tamaño mediano (aunque ridículo comparado con su sospresa). Antes de introducirlo, golpeó repetidamente el consolador contra mi culo, que ya tenía ganas de tragar. Lubricó la zona y ordenó que abriera mi culo todo lo que pudiera empleando mis manos. Y el consolador entró. Yo seguía contemplando el habilidoso movimiento de sus manos con la vista puesta entre mis piernas. Ver su polla bien dura, mientras el consolador entraba y salía era de lo más morboso.
Relato travesti Bia Spencer.
Tras un rato así, Bia acercó su cuerpo hacia mi cara ordenándome que chupara rabo mientras ella continuaba sus manualidades. Cuando sentí que lo sacaba definitivamente… tenía claro lo que tocaba. Bia me lubricó más, se enfundó, y acercó su espada hasta el objetivo. Yo seguía a cuatro patas sobre la cama, observando la escena entre mis piernas. Tras los primeros intentos, pensé que no entraría ni de coña, y lo digo de verdad. Ella empujaba con suavidad, pero sólo conseguía entrar unos centímetros. Tras cada intento, un fuerte pinchazo me hacía ver las estrellas.
La boca de Bia decía que mi culito, aunque estrecho había dilatado muy bien, mientras seguía con sus intentos. He de decir que sólo una polla había roto mi culo antes que la de Bia, y, sin ser pequeña, era mucho más estrecha. Sentía dolor, pero sabía muy bien que no tenía escapatoria. Era cuestión de minutos. Entonces mi ama marcó la estrategia. Ella se mantendría inmóvil y sería yo mismo quien empujara hacia atrás, controlando así el dolor. Y así estuve otro rato, intentando con todas mis ganas meterme semejante pollón. Al oir sus palabras «ya la tienes casi toda», empujé un poco más y sentí que se había consumado.
Bia estaba dentro de mí, al fin. Esta sensación de dolor era la más intensa de las experimentadas hasta ese momento. Bia no se movía para que mi culo se fuera acostumbrando a su calibre, pero enseguida llegaron sus primeros movimientos. Con el suave vaivén, empecé a disfrutar, compensando ligeramente la sensación de dolor. La sensación de estar lleno invadía todo mi cuerpo y era de lo más placentero. De repente, Bia subió el ritmo. Dolor y placer volvían a darse la mano. Y así estuvo un rato, embistiendo por detrás, cada vez más fuerte.
Relato travesti Bia Spencer.
De vez en cuando, salía uno instante y volvía a entrar. Bia ordenó entonces un cambio de posición. Me tumbó en la cama con dos cojines a mi espalda, piernas atrás y otra vez dentro de mi. Ahora podía disfrutar viendo su cara y su cuerpo mientras me taladraba. En cuanto me fui acostumbrando al placer, un nuevo sobresalto. Veo que Bia agarró de nuevo el consolador al tiempo que su mirada se volvía perversa. Mi ama ya estaba de vuelta. Al darse cuenta de que mi culete se acostumbraba a sus embestidas, decidió actuar. Sin sacar su polla de mi culo, introdujo también el consolador. Otra vez dolor. No podía evitarlo y lo único que podía hacer era gritar.
Cuando ya lo tuvo dentro, volvió a bombear mientras sostenía el consolador con su mano. «¿No querías polla?… ¿no tenías hambre de polla?… Pues ya tienes dos, una de verdad y una de plástico»… escuchar esas palabras y mirar su cara de vicio me puso a mil. Al rato, decidió sacar el consolador y sentí un gran alivio. Mi culo estaba perfectamente adaptado a su polla en ese momento. Siguió dándome un rato más en esa postura, y llegaron nuevos escupitajos. En ese momento, decidió follarse mi boca con sus dedos. Yo chupaba y sentía como sus femeninas uñas recorrían mis labios y mi lengua. A todo esto, no dejaba de taladrar. ¡¡Tremendo instante!!
Relato travesti Bia Spencer.
Al rato, ordenó un cambio de posición. Ella semi-tumbada con su polla en alto, me dijo que me colocara frente a ella y que fuese yo mismo quien se introdujera su polla. «¿No eres mi esclavo?… pues trabaja». Una vez más, seguí sus órdenes, empecé a bajar y… ¡¡Joder!!… en esa postura la sentía todavía más. Nuevos pinchazos. Yo trataba de no bajar del todo con mis movimientos… pero mi ama se dio cuenta.
Bia exigía que mis nalgas tocasen su cuerpo… quería empalarme del todo. Y su polla seguía dura como una roca. Bajé hasta donde pude… la verdad. Era mi estreno ante una polla de este calibre y mi culo empezaba a flaquear. No sólo hay longitud, su grosor es también de impresión. Me habría encantado pedir más guerra (y mi ama me la habría dado)… pero no podía. Tras un rato de sube-baja, empecé a sentir la derrota y salí. Bia seguía pletórica y mi culo no podía con tanto maltrato.
En ese momento, me sentía extasiado. Todo sudado (el popper tenía mucho que ver… creo) y con el ojete bien escocido. En esta fase mi ama me dio un poco de tregua y me regaló un nuevo beso negro, más largo e intenso aún. Bia quería ver mi polla bien dura. Mientras me decía lo abierto que me había dejado el culo, introdujo sus preciosos dedos en él. Primero uno, luego dos, y acabó con tres. Lo cierto es que entraban y salían con total facilidad. Seguidamente, me permitió volver a chuparlos.
PARTE 3. Relato travesti Bia Spencer Clímax.
Estaba empapado en sudor. Mi ama ajustó la correa a mi cuello y ordenó que la siguiera, siempre de rodillas. Abrió la puerta del dormitorio y se dirigió al baño. Intuía lo que podía llegar, y eso me gustaba. Ordenó que entrase en la bañera conservando la posición de rodillas. Abrió el agua fría y regó todo mi cuerpo con ella. Mi polla no subía… y ella me dijo que me pajeara. «Si no la veo bien dura… no tendrás premio». Esas fueron sus palabras… y escucharlas me puso a tope. Estar a merced de tu ama, mirándola desde abajo y mientras se masturba, resultaba de lo más morboso. Mi excitación subió en segundos. Mi ama se percató y me ordenó que no se me ocurriera acabar antes de que lo hiciera ella. El clímax se acercaba.
De repente, llegó su primera descarga, pero era líquida, dorada y muy calentita. Sentirla resbalar por mi cuerpo era fabuloso, pero yo quería más. Deseaba tragar. Rápidamente, acerqué mi boca hasta su chorro y pude degustar tan exquisito manjar. El sabor era intenso, muy salado… pero delicioso. Era mi primera lluvia dorada y me encantaba. De repente, la fuente dejó de brotar, y las manos de mi ama comenzaron a subir y bajar rápidamente. Mientras tanto, yo seguía a lo mío… con todo cuidado de no adelantarme. Contemplar las preciosas manos de Bia manipulando esa pollón lo ponía bien difícil… la verdad.
Relato travesti Bia Spencer.
Al minuto de la lluvia dorada (aunque perdí la noción del tiempo) y sin previo aviso, primer espasmo y primer disparo sobre mi cuerpo. Su leche era muy espesa… tanto que apenas resbalaba tras impactar en mi cuerpo. En ese momento, tras un instante de duda, hice lo que más deseaba (no quería arrepentirme a posteriori). Acerqué mi boca bien abierta hasta su polla… y Bia entendió el gesto. Su segundo disparo cayó sobre mi lengua. Lo saboreé… todavía con el intenso sabor de su meada en mi boca. Llegaron nuevos espasmos acompañados de más descargas. En cuanto acabaron, llegó mi descarga. Recibí la última orden mi ama… chupar su polla y dejarla bien reluciente. Y así lo hice. Ya me podía duchar.
La sesión había acabado. De nuevo en el dormitorio, estuvimos un buen rato de charla amigable, tan placentera como la propia sesión.
Bia, excelente conversadora, volvía a ser la persona dulce y amable del principio. Me había encantado conocer sus dos caras.
Relato travesti Bia Spencer.
Por cierto… nos pasamos del tiempo y Bia no reclamó nada por ello. Me parece importante destacarlo.
En resumen, toda una profesional y una persona increíble. Se gana su excelente reputación a pulso.
Volveremos a vernos… no sé qué faceta de Bia querré disfrutar… pero sé que ocurrirá.
Espero que disfrutéis el relato. Algo extenso, aunque la sesión lo merecía.
Fueron tantas cosas, tantas sensaciones. Gracias por todo… Bia.
Mi estreno con una travesti fue hace bastante tiempo, sobre la primavera de 2002; nunca me habían interesado las travestis, hasta que un día en la tele vi un programa sobre ellas: cuando a una travesti le preguntaron qué era lo que más buscaban sus clientes, contestó que ponerse de rodillas y chupar. Me dio bastante morbo aquello y comencé a fantasear con las travestis, quería comerme una polla, e incluso sentir una corrida en mi boca.
Empecé a mirar anuncios en los periódicos,; entonces apenas había páginas de contactos, o al menos yo no las conocía; pero como vivo en una ciudad pequeña, tenía que desplazarme si quería probar; hasta que un día vi un anuncio en el periódico que ponía: «Travesti Daniela, mulata, masajista titulada, dotadísima, activísimay también pasiva». Ese mismo día me decidí, me duché, fui a una cabina y la llamé.
Estreno con una travesti
Era la primera vez que pagaba por sexo, e intuyo que ella se dio cuenta rápidamente. Sólo le dije que quería un masaje, me dio la dirección y me dijo que estuviera allí en 20 minutos, estaba muy cerca de mi casa, así que esos 20 minutos fueron eternos, y aunque se me pasó por la cabeza abandonar la idea, al final me decidí.
Eran las 5 de la tarde más o menos, así que después de asegurarme que no me viera nadie, piqué, me abrió sin contestar y subí. Cuando llegué la puerta estaba abierta y allí estaba ella; en el anuncio decía mulata, pero tenía la piel totalmente negra; era muy alta (en parte por los zapatos de tacón), muy delgada y con una melena lisa. Iba vestida con una bata blanca de enfermera , lo suficientemente corta para que se pudieran ver unas bragas rojas (tipo culote), que hacían juego con unas medias también rojas.
Estreno con una travesti
Entramos a una salita bastante cutre con las persianas casi abajo, por lo que no había demasiada luz, era una salita de toda la vida: con su mesa, sillas, un sillón y un mueble que ocupaba gran parte de la pared, con el hueco de la tele vacío. Me preguntó cuánto tiempo y yo le dije una hora; le pagué 100 euros y, aunque me había dicho por teléfono que eran 80, no me devolvió nada. No lo reclamé, ya que era mi primera vez y quería tenerla contenta.
Me dijo que me desnudara y se fue con el dinero, me quité toda la ropa menos los calzoncillos y esperé de pie como un gilipollas. Cuando entró me dijo: -quítate los calzoncillos, cielo-.
Estreno con una travesti
Lo hice y me dijo que le acompañara a lavarme; pasamos por un pasillo largo, y al final había un baño. Me pidió que me sentara en el bidet, abrió en grifo y se enjabonó las manos. Estaba detrás de mí y se agachó a lavarme la polla y los huevos; entonces vi algo que no me gustó nada: aunque llevaba sujetador, también rojo, no tenía tetas; y el pelo no era suyo, era una peluca muy cutre, con los pelos claramente sintéticos.
Joder ¡Era un tío vestido de tía!. Esto no era con lo que yo fantaseaba. Empezó a lavarme la polla (que se puso dura enseguida) y los huevos. Después empezó a lavarme el culo, frotándolo con la palma de la mano, hasta que repente, noto que me introduce un dedo; y yo me incorporo y le hago saber tímidamente que no es eso lo que busco.
Me da un papel para secarme y nos vamos hacia la salita donde estaba la camilla; ella siempre iba detrás de mí, como si no quisiera que la observara. En ese momento estaba pensando que era un tío que se llamaba Daniel, con una peluca y ropa de tía. Una vez que llegamos me preguntó que quería hacer.
-Un masaje-, contesté yo.
-Túmbate- me dijo.
Estreno con una travesti
Me eché boca abajo, y unos instantes después sentía algo frío por la espalda, y como empezaba a masajearme los hombros y la espalda. Poco después bajó a mis nalgas y mis piernas. Se centró mucho en mis muslos; saltaba de un muslo a otro, y siempre subía hacia mi culo, introduciendo el canto de su mano entre mis nalgas, y apretándomelo fuertemente contra mi ojete. Al final acabó masajeándome sólo el culo: me separaba las nalgas y me lo frotaba con un dedo, aunque esta vez no me penetró.
Después de un rato así me pidió que me diera la vuelta. Me di cuenta que se había quitado las bragas y que la bata sólo estaba abotonada por el botón de arriba, lo que me excitó mucho, aunque yo ya estaba con la polla dura. Me echó de nuevo el ungüento frío por el pecho y empezó a masajearme el pecho, centrándose en mis pezones, pellizcándolos. Al rato se centró en mi brazo izquierdo; primero el hombro, brazo, antebrazo, y la mano. Separó la mano de mi cuerpo y se la acercó a su cuerpo; entonces noté una zona peluda que eran sus huevos, y comencé a masajearlos.
Umm… que sensación….
Estreno con una travesti
Ella se fue también hacia mis huevos y mi polla. Dejé sus huevos y me centré yo también en su polla. Estaba excitadísimo, era la primera vez que tocaba una polla; estaba loco por comérsela. La empecé a mover y sentía como se ponía dura. ¡Dios mío! Qué sensación, qué morbo me estaba dando. Mientras tanto ella dobló mis rodillas y empezó a jugar con mi polla, mis huevos; y, como no, mi culo. Al cabo de un rato me pregunta:
-¿A qué has venido?- -A que me dieras un masaje- contesto yo -¿Sólo un masaje?- insiste -No, quizá algo más- -¿Sí? ¿Qué más?- me pregunta con mucha suavidad -También he venido a comerte la polla. ¿Puedo?- -Claro, cielo. Date la vuelta-
Me vuelvo a poner boca abajo, pero apoyándome en mis brazos, con la cabeza fuera de la camilla. Se pone delante de mí y dice con tono muy autoritario: -Cómemela-. Uff.. cómo me estaba poniendo. Tenía una polla enorme, negra, totalmente recta y ya estaba durísima. Me la metí en la boca y las expectativas que tenía se quedaron cortas; era una sensación maravillosa. Ella empezó a gemir y a moverse, comenzó a follarme la boca y a decirme cosas como
-¿Así que te gusta comer pollas?-
Estreno con una travesti
Yo, lógicamente sólo podía responder con un sonido, pero yo también sentía mi polla como una piedra. Un rato después, comenzó a acariciarme la cabeza, hombros, espalda, para acabar en mi culo. De nuevo empezó a jugar con él, frotándomelo de nuevo con un dedo, instintivamente abrí un poco mis piernas y puse mi culo en pompa; esto le puso a tope porque empezó a gemir más, y a hacer comentarios de aprobación por mi gesto; acto seguido comenzó penetrarme con un dedo, pero esta vez sin oposición ninguna.
No sé quién de los dos disfrutaba más, ella estaba cachondísima; sobre todo porque me notaba totalmente inexperto. En un momento dado, se separó de mí, fue a la ventana y abrió la persiana; volvió a ponerse delante de mí, acercó su dedo corazón a mi boca y me dijo: -chúpalo- Lo metí en la boca, lo chupé y después de un buen rato, volvió a meterme la polla en la boca y a jugar con mi culo, penetrándome de nuevo. Yo estaba deseando que se corriera en mi boca, pero sus planes conmigo eran otros estreno con una travesti.
Estreno con una travesti
Después de un rato comiéndole la polla me dijo:-siéntate-. Me empezaba a hablar con un tono muy suave, pero muy autoritario, como dándome órdenes; y lo cojonudo era que a mí me encantaba ese tono. Me doy media vuelta y me siento en la camilla a lo largo. Ella me indica que me siente a lo ancho, guiándome de forma que quedara sentado a lo ancho con mi culo fuera de la camilla. Se pone detrás de mí y veo como se deshace de la bata y la deja encima de una silla.
Empieza a darme un masaje por los hombros y mi espalda; seguidamente me pasa la lengua por la espalda hasta llegar a mi culo, noto como se pone de rodillas y como me abre las nalgas, para introducir su lengua en mi ano; mi espalda instintivamente se arqueó, casi sin yo poner evitarlo. Creo que en ese momento supe que ese día iban a romperme el culo, algo que ni siquiera se me había pasado por la cabeza. Había perdido la batalla: mi culo estaba a su entera disposición.
Estreno con una travesti.
Estuvo un buen rato comiéndome el culo y yo disfrutando como nunca, hasta que se para y se va hacia un cajón, para coger un consolador, un tubo con lubricante, y un condón. El consolador no era demasiado grande: dos centímetros de diámetro más o menos, y tenía un tono metálico. Yo de forma, ya poco convincente, le digo
-¿qué vas a hacer?-
Se puso de nuevo detrás de mí, de pie, y me susurró:
-relájate-
Untó un dedo con lubricante, y me penetró de nuevo, con la otra mano me cogía mi polla, que se había relajado un poco. Acto seguido, se volvió a poner de rodillas, y empecé a sentir como el frío consolador entraba en mi culo sin ninguna dificultad. Seguía de rodillas mirando cómo entraba el consolador en mi culo.
Estreno con una travesti
Era una situación muy morbosa, y aunque no me dolía, no sentía placer; hasta que de repente, empezó a vibrar. Era un vibrador y estaba vibrando en mi culo. ¡Dios mío! Instantáneamente, empecé a retorcerme de placer y a gemir como una perra, con la polla otra vez totalmente dura. Ella se pone de pie detrás de mí, con una mano sujeta el vibrador y con la otra me abraza por el cuello, y comienza a susurrarme:
-¿A qué has venido?- -A un masaje- contesto entre gemidos -¿Qué más?- pregunta autoritaria -Y a comerte la polla- -¿Y qué más?– insiste -No sé- contesto dubitativo -¿No lo sabes? ¿Quieres que te saque el vibrador?- -Nooooo- suplico yo -¿A qué has venido, entonces?- -¡A que me des por el culo!- contesté resignado -¿Si? ¿Quieres que te dé por el culo?- pregunta de nuevo -Siii. Dame por el culo-
Entonces me pidió, o mejor dicho, me ordenó que me diera la vuelta, para chuparle la polla de nuevo, hasta que ella me dijo que me sentara de nuevo como estaba antes, una vez que su polla estaba dura. Noto como se pone el condón, me introduce un dedo con lubricante, se quita los zapatos, más que nada para estar mi culo y su polla a la misma altura.
También se quita las medias, de forma que se queda sólo con el sujetador, y empieza a penetrarme, muy suavemente. No me dolía nada, no tardo nada en meterla toda. Me parece increíble que aquella polla entrara en mi culo. Se quedó quieta unos instantes, me agarró por los hombros y empezó a follarme despacio.
Estreno con una travesti
Estaba sentado en la camilla a lo ancho con el culo fuera de la camilla y mi espalda totalmente arqueada. Seguía follándome despacio, metiéndola y sacándola. Joder ¡Tenía una polla en mi culo! De repente me volvió a rodear con sus brazos y empezó a susurrarme al oído:
-¿A qué has venido?- -A que me dieras por el culo- contesté
Entonces ella me la metió de golpe con fuerza. -Dímelo otra vez, mariconazo- me ordenó -He venido a que me dieras por el culo- repetí
Cada vez que se lo decía me daba una fuerte embestida, y volvía a preguntarme: -¿A qué has venido, mariconazo?- -A que me dieras por el culo- contesté esperando su embestida -Dímelo, dime que eres un mariconazo que le gusta que le den por el culo- -Soy un mariconazo que me gusta que le den por el culo- dije, totalmente humillado.
Estreno con una travesti
Estreno con una travesti
Esto le puso a mil, ya que empezó a jadear en mi oído, hasta que me soltó y vi como tiraba el sujetador encima de la silla. Siguió un rato follándome fuertemente, hasta que vi que se quitaba la peluca y la tiraba delante de mí, como si quisiera que yo la viera. ¡Dios mío!, lo que yo buscaba era hacerle una mamada a una travesti, y ahora me estaba follando un negro; y lo peor era que estaba disfrutando como nunca.
Después de un rato, paró, la sacó y me dijo que me diera la vuelta: quería que yo viera quien me estaba follando.
-mira quien te está follando, mariconazo-, dijo.
Me echo en la camilla boca arriba, él se pone a mis pies y me dice:
-acércate-
Me saca el culo fuera de la camilla, aunque esta vez boca arriba, me sube las piernas, me aprieta mis muslos contra mi barriga, se queda observando mi culo totalmente abierto, con cara de vicioso, y me dice: -Quiero que me llames Víctor, mariconazo- -Sí, Víctor- contesto. Hubiera apostado que se llamaba Daniel. -¿A qué has venido?- me pregunta de nuevo -A que me dieras por culo, Víctor-
Estreno con una travesti
Entonces, me mete la polla de golpe, con fuerza. Se me escapa un grito, pero no de dolor, ¡de placer! Dios mío, si en la otra postura estaba disfrutando, ahora el placer que sentía era indescriptible; por un momento pensé que me iba a correr sin tocarme. Así empieza a follarme con fuerza, apretándome los muslos con fuerza contra mi barriga, yo estaba totalmente inmóvil, jadeando como una perra. -¡me corro!- grito.
Víctor me coge la polla y empieza a pajearme, y a jadear él también con fuerza, hasta que se va a correr; entonces le quito su mano de mi polla, y con un par de meneos con mi mano, me sale una corrida bestial. Nunca me había salido tanto semen de mi polla. Él también se corre en mi culo, aunque no sé quién de los dos se corrió primero.
Una vez se acabó, me levanté y fui hacia mi ropa rápidamente,
-¿quieres lavarte un poco?- me pregunta, con una sonrisa que yo interpreté socarrona.
–No, marcho- contesto.
Me visto y me voy corriendo. Bajé a la calle por las escaleras, totalmente aturdido y avergonzado de mí mismo. Una vez en la calle miraba a la gente, y parecía que todos sabían que me acababan de romper el culo. Me juré a mí mismo que nunca más lo haría… pero…
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Relato Travesti Follando como un cerdo con Ivete Montello.
Relato follando con travesti Ivete Montello en Valencia. Qué razón tenía Georges Bataille cuando decía que cuanto mayor es la belleza, más profunda es la mancha. La foto que más me pone de Ivete Montello es esa en la que está toda embadurnada de ketchup y mostaza, muerde la salchicha que tiene en la mano derecha y,mientras, se sujeta su suculento rabo con la izquierda. Desde que la vi, deseé ensuciarme con ella. El contraste con la foto de al lado en la que va de colegiala con piruleta es sumamente eficaz. Despierta la oscura bestia perversa que hay dentro de mí.
Cuando hablo con ella por teléfono procuro sintetizar esas dos imágenes en una locución verbal: «Eres una niña guarra«. Ella se ríe y me dice, sin muchos rodeos, qué quiero hacer en nuestro primer encuentro. Me quedo un poco cortado. Se vuelve a reír y me sugiere que le envíe un privado. Lo hago y en él me explayo con un posible programa de marranadas diversas. Por teléfono es un sol y demuestra una gran profesionalidad. Sobretodo a la hora de sintonizar con los fantasmas del cliente. El deslumbramiento se va a producir cuando la vea en directo.
I- Relato follando con travesti Ivete Montello en Valencia.
Ivete Montello recibe en un confortable piso del Ensanche de Valencia, donde me hizo suyo por primera vez Camila Rodriguez(¡!) y tuve un anodino encuentro con Lina Lemos. La rosa que preside la cabecera de la cama sigue siendo la misma. Ivete me recibe con un escupitajo en la cara y me ordena que me desnude. Cosa que hago sin rechistar, depositando mi ropa en un coqueto galán de noche. Al lado del espejo en el que se refleja la cama.
Mientras ella se ha sentado en el water del cuarto de baño, muy abierta de piernas y se toquetea la picha. El baño está iluminado y la habitación en sombra. Cual abejorro nocturno hipnotizado por la llama de una vela, acudo hacia allí, aún a riesgo de chamuscarme. Dios mío, es preciosa: tiene una cara de niña traviesa, con una naricilla respingona y ojos vivaces y cochinos.
Me recuerda a un pequeño mito erótico del cine francés de los ochenta, Valérie Kaprisky, que se pasaba la mayor parte del tiempo de sus películas en bolas y que a mí me ponía a mil. «Límpiame el culo, cerdo», dice inclinándose sobre el lavabo y abriéndose bien el ojete de su culete respingón. Sumerjo en él mi lengua todo lo que puedo: para mi sorpresa, lo tiene impregnado de chocolate (luego me entero que es Milka de Suchard, con leche) y sus puras esencias culares son una auténtica golosina.
II- Relato follando con travesti Ivete Montello en Valencia.
Con los labios y la cara sucios de chocolate, a horcajadas en el bidet, Ivete me acerca su polla a la boca. Es negra y hace un contaste muy atractivo con su dorada piel. Gorda y cabezona, tiene un capullo descubierto, de esos que te vuelven loco cuando los rechupetas y a ello me dedico con fruición. Ivete me agarra de los pelos por la nuca y me empuja la cabeza para que la note hasta la campanilla.Tengo arcadas, pero me da lo mismo.
Pienso: «Si ahora me da gusto tener la boca llena de rabo, qué será cuando me dé por culo» Por un momento, deja que se balancee ante mí, como si el capullo hiciera contrapeso con sus huevos. Una cálida meada limpia los restos de chocolate de las comisuras de mis labios, me restalla en el pecho y cae al suelo donde mis pies resbalan cuando me incorporo. Le quito la parte de arriba del bikini de cuero, de la que aún no se había desprendido , tras batallar un poco con el lazo que lo anuda a su espalda.
La acaricio: da vértigo el cálido tacto de esa piel de adolescente. Emergen unos pechos, llenos y redondos. Le mordisqueo los pezones y ella hace lo mismo con los míos. Una nueva rastra de escupitajos surge de su boca; la saliva cuelga de sus labios carnosos. Lo tomo como una invitación y empezamos a morreranos salvajamente. Me susurra al oído: «¿Quieres que te dé por culo, putita?» Ya tardaba en proponérmelo.
III- Relato follando con travesti Ivete Montello en Valencia.
Culo en pompa y cabeza gacha al borde de la cama, Ivete se calza el condón y, tras un somero salivazo en mi ojete, me la endiña. «¿Quieres que te folle suave o fuerte?» le digo que primero suave y luego fuerte, pero esta niña cuando se empalma es como un tren sin frenos. o un caballo desbocado. Me propina unos metesacas violentos que me hacen gimotear como una puta melindrosa. Estoy en la gloria. Me toco el culo con la mano y compruebo que me la ha metido hasta los huevos. Echo un vistazo al espejo: estoy ensartado como una aceituna. En el breve descanso que sigue, le cuento a Ivete algunas de las cerdadas que he practicado ,tiempo ha, con una chica bio.
La historia produce sus efectos porque su sublime carajo ha levantado el morro y lo tiene pegado al ombligo como una durísima barra de hierro. Se quita el condón y me vuelve a follar la boca. Los escupitajos no dejan de llover sobre mi rostro, como una bendición obscena. Me pongo de lado y esta vez me dejo joder estilo cuchara. Apoyo la cabeza en mi mano izquierdo, como haría un romano de la decadencia tumbado en el triclinio.
IV- Relato follando con travesti Ivete Montello en Valencia.
En esta posición puedo ver la indecible cara de gusto de Ivete dándome por culo con energía. Se sienta en mi rostro, le rechupeteo el ojete (que aún sabe a chocolate) mientras ella se pajea porque dice que me quiere dar leche. Un chorró blanco, tan cálido como su meada, me impregna el rostro. Me hace una violentísima paja mientras me muerde salvajemente los pezones y mi leche sale a borbotones.
Las fotos no le hacen justicia. Al natural es mucho más bella. Le auguro un gran futuro a esta nena que, en la conversación que siguió al trajín sexual, demostró ser una joven cultivada, amante del cine de Bergman(¡!) y que sabe distinguir, perfectamente, entre las fantasías realizables y los fantasmas imposibles que, por el hecho mismo de serlo, nos ponen a mil por hora. Aprovechad bien las dos o tres semanas que va a estar en Valencia y dejaros follar por este bombonazo .
¡Un beso muy fuerte Ivete, que pronto me volverás a ensartar!
Ah, el título del post es un consciente pareado en asonante. Uno, a veces, es algo poeta.
Relato follando con travesti Ivete Montello en Valencia
Travesti Ivete Montello.
Como resultado Travesti Ivete Montello es una transexual de lujo. Una verdadera Reina del Sexo, y una de las travestis más buscadas. Destaca por ser una travesti brasileña que causa autentico impacto y realmente espectacular con una sonrisa impresionante. Travesti morena y muy dotada con una polla de 22*5 cm. Le encantan las ciudades de Barcelona, Valencia, Madrid, y Palma de Mallorca.
Relato de trio con travesti Zilow y mi mujer. Antes aunque el relato sea más largo, quiero explicaros cómo sucedió. Hace casi un año que no tenía relación con una trans y de casualidad y engañando a mi mujer hace menos de 2 semanas conseguí mi sueño de hacer un trío.
Desde que descubrí mi atracción por las trans lo he llevado en secreto, he tenido pocas experiencias y sólo una con penetración (con Rayanne en Sevilla hace ahora casi un año).
Bueno pues resulta que hace menos de dos semanas estuvimos en un conocido pueblo de León (nosotros somos de un pueblo de Andalucía) y aprovechando las dos semanas de vacaciones, contratamos una semana en un hotel de Mallorca (en Can Picafort) para lo que teníamos que coger el vuelo desde Madrid dos días después de la boda.
I- Relato de trio con travesti Zilow y mi mujer.
Mi mujer es más bien reservada en el tema sexual, aunque sé que le llaman la atención los hombres de color y en su época universitaria tuvo una experiencia con una chica y aunque eso me lo comentó hace tiempo en algunas ocasiones me he percatado de alguna mirada suya a otras chicas (sobre todo en la playa) aunque el tema nunca ha ido más allá de alguna provocación mía cuando la he pillado mirando, pero ella incómoda siempre ha cambiado de tema rápidamente.
La noche de la boda nos subimos a la habitación del hotel de madrugada bastante «contentillos» por lo que nos pegamos un polvo de los que hacía tiempo que no echábamos y en el calentón en plena faena mientras ella estaba a cuatro patas y yo dándole por detrás le comenté que cómo me gustaría que una guarrilla le comiera desde abajo el clítoris mientras le daba.
La verdad si estaba caliente, este comentario la puso berraca perdida, nunca vi así a mi mujer, ni cuando éramos novios, vamos que no me esperaba esa reacción suya (quizás fue así por el momento y los las dos copillas de más que llevaba), tampoco voy a reproducir las barbaridades que me decía mientras yo seguía dándole, el caso es que con su reacción me corrí en 4 envestidas más y seguía tan cachonda que no paró hasta que me la empalmó de nuevo para echar otro polvo más.
II- Relato de trio con travesti Zilow y mi mujer.
Me dejó para el arrastre.
Cuando terminamos ni siquiera nos duchamos, nos quedamos dormidos y al día siguiente emprendimos viaje a Madrid.
Ya de camino en el coche cuando nos espabilamos un poco comentando lo de la noche anterior después de hablar un rato le insinué que en Madrid no nos conocía nadie y que podíamos llamar a alguna chica para probar y después de algunas evasivas zanjó la conversación con un «bueno, ya veremos cuando lleguemos».
Llegamos al hotel cercano a la Plaza de Colón a las cinco de la tarde más o menos, nos instalamos y nos echamos a dormir la siesta hasta las 8 aproximadamente. Nos levantamos, yo me duché primero y le dije que la esperaba en el hall del hotel.
Mientras la esperaba entré en el catálogo de taiakas y me anoté los números de teléfono de 4 chicas.
A la media hora más o menos bajó mi mujer y nos fuimos a cenar a un restaurante asiático cercano.
Cuando caminábamos de vuelta al hotel ya sobre las 11 de la noche le dije que tenía el teléfono de cuatro chicas que había buscado en internet y después de una pequeña discusión en la que ella me decía que lo de la noche anterior lo dijo como una parte más del juego etc., la convencí para llamar a una y que si se presentaba en el hotel y no le gustaba o no le apetecía no haríamos nada.
III- Relato de trio con travesti Zilow y mi mujer.
Aceptó y desde ese momento yo no sé quién estaba más nervioso y asustado si ella o yo.
Al llegar a la habitación ella se metió de nuevo en la ducha y yo empecé a hacer las llamadas.
Las dos primeras no contestaban (una lo tenía apagado y la otra sonaba y sonaba pero no lo cogía), ya entre nervioso, ansioso y enfadado llamé a la tercera.
Lo cogió, se llamaba Zilow, conseguí explicarle brevemente la situación y ella me tranquilizó, me dijo que tenía experiencia y acordamos las tarifas por venir pasara lo que pasara y otros importes ya dependiendo del tiempo y de cómo fueran las cosas más el taxi, aunque cuando le dije dónde estábamos ella me dijo que era cerca.
Quedé en una hora con ella en la entrada del hotel y le pedí que viniera vestida de forma discreta.
Mientras me duché y mi mujer ya estaba con un camisón de tirantes de los que llegan por encima de la rodilla, no se transparentaba pero marcaba sus pezones.
Faltaban 10 minutos para la hora pero me fui a la puerta del hotel a esperar con un cosquilleo en el estómago increíble mientras mi mujer hacía zapping con la tele.
IV- Relato de trio con travesti Zilow y mi mujer.
Después de un cuarto de hora llegó un taxi del que se bajó un monumento de mujer mulata de por lo menos 1,90, con un vestidito blanco hasta las rodillas que no era ceñido pero que marcaba su esbelta silueta, piernas interminables, más de medio tacón de zapato blanco, bolso claro bastante grande, pelo cobrizo oscuro y ojos claros.
Inmediatamente supe que era ella y ella que yo era quien la esperaba.
Se tuvo que agachar para darme dos besos (y eso que yo mido 1,80).
Entramos en el hotel con la mayor discreción que se puede tener con semejante mujer mientras le explicaba la situación con mi esposa.
Ella me dijo que tranquilo que ella se ocupaba.
Ella me dijo que tranquilo que ella se ocupaba, la verdad es que hablaba muy bien el español con un acento que no llegaba a identificar. Por el pasillo le entrego 200 € iniciales que habíamos pactado. Llegamos a la habitación, golpeo suavemente la puerta con los nudillos, meto la tarjeta y abro la puerta.
Mi mujer se dirigía a la puerta pero entramos cuando está a medio camino. Cierro y veo la expresión de mi mujer (alucinada total con el pibón que tenía enfrente). Las presento y cuando se iban a dar dos besos. Después del primer beso en la mejilla Zilow va y le empieza a comer suavemente la boca. Mi mujer se queda como inmóvil con los ojos abiertos. En una fracción de segundo empieza a corresponderle el beso. Que en un santiamén se transforma en un morreo con lengua en toda regla. Zilow deja caer suavemente el bolso y lleva poco a poco a mi mujer a la cama. De vez en cuando deja su boca y le come suavemente el cuello. Mientras mi mujer me mira con los ojos entreabiertos con una cara de lujuria que jamás le había visto.
V- Relato de trio con travesti Zilow y mi mujer.
De pie junto a la cama, Zilow le levanta el camisón hasta quitárselo, dejándola con los pechos al aire y un tanguita (tengo que decir que mi mujer a sus 35 años tiene un cuerpo de complexión delgada 1,75 y unos pechos grandes y firmes con una bonita aureola de las que emergen dos pezones que cuando está excitada se le ponen como dedos).
Pues bien los pezones los tenía como micropenes erectos y Zilow empieza a pellizcárselos suavemente y a comérselos.
Para entonces mi mujer ya estaba jadeando y eso que intentaba contenerse.
La hace tumbarse boca arriba y sigue comiéndole los pezones de forma alternativa incluso con algún ligero mordisquito mientras Zilow se arrodilla en la cama y comienza a bajar con la lengua por su vientre.
A todo esto yo de pie a un metro y medio desde una posición lateral-trasera sin saber qué hacer y con un empalme de romper la bragueta, no daba crédito a lo que veía.
Zilow gira la cara y me pide (más bien me ordena) que le vaya quitando los zapatos mientras veo como aparta el tanga de mi mujer y empieza a comerle el coño depilado mientras se retuerce. Yo le quito los zapatos a Zilow mientras por los ruidos y movimientos de mi mujer intuyo que se está corriendo.
VI- Relato de trio con travesti Zilow y mi mujer.
Me quito mis zapatos, los pantalones, el slip y el polo.
Empiezo a tocarle el culo a Zilow pero me aparta y me pide que me tumbe en la cama, voltea a mi mujer y la coloca a cuatro patas para que me coma mi pene diciéndole «chúpasela» mientras ella sigue chupándole a mi mujer desde atrás la vagina y el orificio del culo.
Entonces Zilow hace una pausa y se quita el vestido quedándose solamente con un pequeño tanga tras el cual no parecía que hubiera nada.
Se acaricia sus pechos (de tamaño normal) y se suma a mi mujer a chupármela cruzando sus lenguas.
Mi mujer ya totalmente desinhibida comienza a sobar las tetas de Zilow cuando de repente ésta le dice ¡fóllate a tu marido! Dicho y hecho, se puso encima mía y se metió mi tranca (tamaño estándar, unos 17 cm) y se puso a cabalgar como una posesa, total que en menos de un minuto me estaba corriendo ante lo cual mi mujer no puso muy buena cara, entonces Zilow en un momento se pone de pie en la cama, pone su pelvis a la altura de la cara de mi mujer y se saca una estaca de no sé qué tamaño pero parecía el doble de la mía.
Desde mi lugar tumbado boca arriba con mi mujer encima mía no pude sino repetir lo que mi mujer exclamó:»¡¡JODER!». Y sin dudarlo se la metió en la boca. Por más esfuerzos que hacía no se podía meter más de media polla. Relamía el capullo se iba hacia los huevos, se la volvía a meter hasta la garganta. Y mientras como estaba sentada encima mío se frotaba contra mi barriga como si estuviera follando hasta que empezó a bufar como un toro. Creo que tuvo un orgasmo bestial y a continuación mirando a Zilow le dijo fóllame tu.
VII- Relato de trio con travesti Zilow y mi mujer.
Zilow me la quitó de encima como si fuera una pluma la tumbó al borde de la cama. Me dijo: «haz algo de provecho, abre mi bolso y dame un condón que te voy a enseñar cómo me follo a tu mujer». Yo atónito obedecí y cuando estaba a su lado para darle el condón. Me cogió de la cabeza y me la inclinó hasta que me metió su polla en la boca. Diciendo «chúpamela mientras abro el condón» y mi mujer viendo el espectáculo. No tuvo otra cosa que decirme «vaya cabronazo estás hecho». Acto seguido Zilow ya en una actitud totalmente dominante. Me dice deja de chupar y ve limpiando lo que has ensuciado antes. Con lo cual me coge la cabeza y me pone a chuparle la vagina a mi mujer. Donde habia los restos de semen mío de la corrida anterior.
Mientras estaba en ello, Zilow le pregunta a mi mujer «¿quieres que me lo folle?» antes de que mi mujer contestara me di la vuelta y me negué. Aduciendo que ese rabo me reventaría el culo. Entonces me apartó como a un pelele. Y cogiendo por los tobillos a mi mujer empezó a follarla. A pesar del tamaño del pene de Zilow entró sin dificultad en la vagina totalmente lubricada de Esther.
Empezó bombeándola suavemente y a medida que pasaba en tiempo iba incrementando la intensidad con las piernas de mi mujer rodeándole la espalda.
VIII- Relato de trio con travesti Zilow y mi mujer.
Yo estaba otra vez empalmado pero parecía que estaba en fuera de juego. Hasta que Zilow puso a cuatro patas a mi mujer y empezó a follarla como a un perro. Me dijo que me metiera debajo y le chupara el coño mientras se la follaba. Y de paso también a ella los huevos y lo que salía de rabo.
De vez en cuando la sacaba y me la metía en la boca. Mientras con sus dedos me hurgaba el orificio del culo. Me temía lo peor.
Mi mujer ya no sé las veces que se había corrido. Pero estaba ida con el morbo y le dijo, quiero ver cómo te follas a mi marido. Mientras decía esto Esther me miraba con una cara como diciendo «tú eres el que ha montado todo esto así que ahora a palmar«. Zilow con la polla enfundada en un condón reluciente me miró como solicitando mi aprobación. Pero con una cara de que me iba a follar quisiera o no.
Me volteó en la cama y le pidió a mi mujer que cogiera una crema de su bolso
Me volteó en la cama y le pidió a mi mujer que cogiera una crema de su bolso. Era un lubricante, se quitó el condón y mientras me ponía la polla a pelo en la boca empezó a hurgarme el culo con los dedos y le dijo a mi mujer que me la chupara mientras.
Al poco rato estaba deseando que me follara. Mi mujer cogió otro condón y se lo puso a Zilow (no sin dificultades). Ellas pusieron una almohada al borde de la cama y me pusieron sobre ella. Travesti Zilow me cogió un tobillo y con su otra mano se cogió la herramienta de bombero. Luego se puso poco a poco a empujar haciendo movimientos de entrada y salida cortos. Yo veía las estrellas, tanto que se me bajó el empalme. Pero mi mujer decía «ya está casi, ahora no pares». De golpe la semental pegó un empujón brutal con el que vi las estrellas. Además de a mi mujer y sonriendo en complicidad con Zilow .
IX- Relato de trio con travesti Zilow y mi mujer.
Ahí empezó un mete saca que aunque no me daba placer sí que me daba morbo. Con la chupada de mi mujer volvía empalmarme hasta que me corrí mientras mi mujer me pajeaba.
Un momento después entre palabras soeces de Zilow como «mira cómo se queja tu machito». «Vas a ver lo que es una corrida de verdad». Mientras mi mujer le chupaba los pezones y se morreaban Zilow preguntó susurrando donde la queréis?. Mi mujer dijo «quiero ver cómo te corres sobre su polla». Y acto seguido la sacó se arrancó literalmente el condón. Y empezó a soltar manguerazos de leche por mi vientre , polla, huevos,,, increíble, algo anormal.
Mi mujer siguió recreándose sobando la polla ya morcillona de Zilow. Brillante por el semen mientras yo me fui al baño a ducharme. En la ducha entre el dolor, la sensación de calor en el ojete y la irritación del pene me sentí como una piltrafa.
A los 10 o 15 minutos salía del cuarto de baño con una toalla en la cintura. Me encuentro a mi mujer cabalgando encima de Zilow. Pensé que lo mejor era que me sentara en el sillón y esperar.
X- Relato de trio con travesti Zilow y mi mujer.
Estuvieron 20 o 25 minutos sin exagerar cambiando de posturas. Eso sí, mi mujer no se dejó dar por el culo. Cuando Zilow estaba a punto de correrse para mi sorpresa mi mujer le pidió que terminara en sus tetas. Se la sacó, le hizo una pequeña cubana. Y acto seguido Zilow se cogió la manguera y empezó a regar los melones de Esther. En una segunda corrida que no fue como la primera. Pero que le soltó tres buenos chorretones que mi mujer se encargó de esparcirla por sus tetas. Después entraron en el baño las dos, se ducharon y al rato salieron.
Zilow se vistió, le di los 300 € que me quedaban. Y me pidió que la acompañara a la puerta del hotel ya de madrugada hasta que viniera el taxi, que pedimos por el móvil. Porque me daba corte pedirlo en recepción, aunque los de recepción al vernos salir no nos quitaban ojo.
Me despedí de Zilow con dos besos, me dijo que me preparara a partir de ahora con mi mujer que había despertado a una fiera.
Cuando subí a la habitación mi mujer ya estaba dormida.
Ya os contaré en otra ocasión lo que ocurrió al despertarnos por la mañana y en la semana en Mallorca.
Perdonad por la extensión del relato pero creo que era importante explicar el contexto en el que ocurrió.
Relato travesti Zilow en Canarias con rumana de grandes pechos. En primer lugar era uno de esos días en los que miraba con ilusión el catálogo Taiaka Shemales en busca de alguna de aquellas travestis tan seductoras que suelo ver en el amplio abanico de posibilidades que ofrecen ciudades como Madrid o Barcelona. El caso en es que en esta ocasión me era más sugerente y descriptivo el relato que las fotos. Días antes me preguntaba si en mi islita llegaríamos a tener aquí a una travesti especial que para mí era un cóctel de morbo y elegancia. El morbo porque se trataba de una chica nueva en el anuncio y la elegancia por sus curvas y su altura.
Una semana atrás yo había hablado por segunda vez con una chica que conocía, de origen rumano, bastante dispuesta, con grandes y preciosos pechos. Le había propuesto en una ocasión mi ilusión de hacer un trío con ella y alguna travesti a lo que ella me dijo que podría ser, pero nunca fijamos fecha. Un día mirando el catálogo apareció. Me costó creerlo. Sí, parecía fantasía, pero era real. La ví anunciada y nada más verla sentí taquicardia. Era Zilow. Me dio un subidón y pronto anoté su número para llamarla.
I- Relato travesti Zilow en Canarias con rumana de grandes pechos.
Fuí con la rumana y le propuse aquello del trío. Quería sorprenderla con algo para ella hasta el momento desconocido, pero a la hora de la verdad me dijo con sinceridad que a la trans la iba a ver como una chica y que no se iba a sentir muy cómoda en esta situación. Me sentí decepcionado. Había ido con la idea de que quizá ella querría experimentar algo nuevo, pero no fue así.
Al término de mi visita le dije: «pues te diré algo: «entiendo que no te guste la idea y agradezco que me lo hayas dicho abiertamente antes, pero… tú te lo pierdes», y me dispuse a disfrutar de una nueva experiencia sin depender de su decisión. Si no era trío, era dúo, pero para delante, a disfrutar. Llamé a Zilow y su modo de atenderme al móvil me transmitió buen feeling. Me preguntó que en dónde había visto su anuncio y en dónde estaba yo. Le dije que la vi en Taiaka Shemales y que yo estaba en Gran Canaria. Me indicó que llegaría al día siguiente por la mañana, así que quedamos en vernos la tarde del día en que llegaba.
Relato travesti Zilow en Canarias con rumana de grandes pechos: «Por favor, pero ¿qué es esto? ¿Qué coño pasa hoy?.
La llamé al día siguiente como acordamos y tardó en contestar. Me dijo que estaba dormida, pero que se iba a preparar. Me explicó la dirección y calculando desde dónde estaba me llevaría una media hora llegar hasta su piso. Le dije que si le iba bien llegaría en ese tiempo. Salí algo nervioso, pero ilusionado. Tenía buenas vibraciones. Algo me decía que valdría la pena.
Llegando al centro comercial en busca de estacionamiento la fila de coches llegaba hasta las 2 rotondas más próximas. «Por favor, pero ¿qué es esto? ¿Qué coño pasa hoy?», me dije. Me tuve que salir del barullo y buscar en otro parking en medio de la maraña del tráfico. Cuando por fin estacioné, de los nervios y la emoción de la cercanía del encuentro me dieron fuertes ganas de cagar y tiré para el baño a descargarme.
II- Relato travesti Zilow en Canarias con rumana de grandes pechos.
Salí caminando inquieto y llegué al lugar acordado. Era en un 4º piso. Había ascensor, pero no estaba dispuesto a correr el riesgo de tener la remota posibilidad de quedarme encerrado y sin polvo, con lo que hice mío el dicho de mi padre: «burro amarrado, leña segura». Subí despacio y cuando llegué me abrió la puerta con calma. Me hizo pasar y nos presentamos. Es muy alta y elegante, aunque viéndola de cerca juraría que llevaba una peluca.
Le pregunté cómo estaba y qué tal se sentía en Las Palmas y me respondió que bien, pero que apenas acababa de llegar. Me dijo que era su primer cliente en la isla. Fuimos a la habitación y acordamos media horita. Me invitó a completar la hora por 100 mientras me agarraba por detrás el culo y apretaba su cadera contra mí avisándome que se correría para mí si estábamos la hora, pero le dije que no tenía tanto y que hoy sería mi primera toma de contacto con ella esperando descubrir nuevas y buenas sensaciones. Le pagué y salió un momento en lo que yo me quitaba la ropa. La recibí sentadito en la cama hasta que llegó. Llegó y comenzó con besos en la boca lamiendo mis labios y entregándome su lengua. No lo esperaba.
Relato travesti Zilow en Canarias con rumana de grandes pechos: Ella se excitaba y se sentó de rodillas en la cama quitándose la tanga ofreciéndome su polla como si de un preciado tesoro se tratase.
Empezó decidida y calentando motores de una forma prometedora. Se abalanzó sobre mí y quedé tumbado en la cama. Ella se acostó sobre mí. Yo iba de menos a más y mientras nos besábamos le tocaba el ojete del culo con la mano mientras ella gemía y me acariciaba la polla sobándome por fuera sin quitarme todavía el calzoncillo. Seguimos así unos minutos hasta que me desnudó mientras yo seguía tocándole cada vez más el ojete. Ella se excitaba y se sentó de rodillas en la cama quitándose la tanga ofreciéndome su polla como si de un preciado tesoro se tratase.
Nada más verla supe que por su tamaño habría de darle caña para llenarla, pero que valdría la pena. Empecé poco a poco chupándole hasta que ella fue pidiendo más y más ritmo y se iba excitando mientras le crecía. No tardó el follarme la boca empujándome la cabeza contra la polla tratando de que me la tragara entera, pero ni de coña.
Me provocó varias veces y me dio arcadas por lo que le hice una señal de parar. La tiene larga, y lo pasaba bien, y aunque todavía la erección no era completa quise darme un respiro y empecé a agitársela con mi mano despacio con aceite lubricante con movimientos suaves desde la base hasta la punta y haciéndole circulitos en la misma punta del meato y el frenillo. Le gustó tanto que fue pasando de ser una manguera a una larga barra de hierro. Se le puso bien dura.
III- Relato travesti Zilow en Canarias con rumana de grandes pechos.
Entonces ahí me dije: ostia… ¡¡vaya pollón!! y sin cortarme un pelo le dije: «ufff… me encanta tu polla… mira cómo te la he puesto» mientras la boca se me hacía agua. Estaba enorme. Entonces ella, caliente como perra y palpitándole de la excitación me agarró la cabeza con firmeza y me dijo:
¿te gusta mi polla verdad…?
y metiéndome toda en la boca me dice cachonda perdida
«¡CHUPA UNA POLLA AFRICAAAANAAAA[! ¡¡Aquí tienes… TÓOOMA POLLA!!
mientras me metía más y más aquello hasta la garganta excitada como un caballo en celo sabiendo que aquello no cabía, pero insistía e insistía queriendo ofrecerme toda aquella delicia como un premio a la sobada previa que le había dado, mereciéndose una nueva mamada mientras me volvían las arcadas de lo que ella hasta la garganta me zumbaba.
«¡¡MIRATE EN EL ESPEJO CÓMO TE TRAGAS MI POLLA!!», me decía con voz cachonda.
Relato travesti Zilow en Canarias con rumana de grandes pechos: me veía como un adolescente de 15 años embobado cayéndoseme la baba.
Parecía muy acostumbrada a que cuando se le ponía así de dura todos (los clientes) nos quedábamos con sorpresa boquiabiertos tocando y contemplando su polla y que esto era a por lo que veníamos (Conocer en primera persona su enorme rabo). Yo, por mi parte, me veía como un adolescente de 15 años embobado cayéndoseme la baba mientras se recrea con excitación con los enormes y preciosos pechos atrapados en el escote de una seductora profesora que constituían la fantasía del momento.
Tal fue así que la agarré con las dos manos (manos grandes) desde la base para ver hasta dónde era capaz de abarcarla a lo largo y me quedaban todavía unos 4 cm por fuera exponiendo al descubierto el glande y la punta. Quiso devolverme la mamada y me la agarró pegándome unos buenos chupetones. Nos las estuvimos meneando el uno al otro.
IV- Relato travesti Zilow en Canarias con rumana de grandes pechos.
No soy pasivo, pero vistas las circunstancias la ocasión lo merecía y, aunque con cierto miedo, le ofrecí empezar pasivo. Le dije que, por favor, fuera despacio. No quería dolor, aunque me aliviaba el saber que era apta para el anal porque no era muy ancha. Así que le puse otra goma y mucho lubricante y me pidió que me pusiera a cuatro. Intentaba meterla y me dolía mientras de repente se rompió de inmediato la goma, lo que supuso que diera un tirón y le dije que parara que no quería porque el dolor se hizo insoportable.
Sentí un espasmo. Me dolió muchísimo. Paró ella y se disculpó dándome besos para calentar de nuevo hasta que se me pasó el dolor. Le dije que, mejor, yo pasara a activo porque estaba muy excitado y preparado para cuando ya se había ido el dolor, pero ella me insistió en que me quedara acostado boca abajo con las piernas cerradas transmitiéndome calma y confianza. Así la fue metiendo en varias ocasiones, aunque se salía con cierta facilidad quedándose entre el ano y los testículos.
Relato travesti Zilow en Canarias con rumana de grandes pechos: Así fue poco a poco empujando hasta que consiguió meterla.
Así hizo varios intentos hasta que decidió pedirme que me pusiera acostado, boca arriba con las piernas abiertas y hacia atrás sujetándolas con mis manos. Así fue poco a poco empujando hasta que consiguió meterla y ya el dolor se iba. A medida que la metía más y más se excitó como un toro y empezó con unas embestidas más profundas.
Entonces me hizo la pierna derecha hacia el lado izquierdo y empezó a meterla más y más fuerte. Ya me gustaba, me veía taladrado por aquella tía alta, elegante, caliente como animal y me daba más y más excitación. Entonces cuando vi que la tenía sus caderas tan cerca con la nueva postura y el vaivén le di una fuerte nalgada que con mirada cómplice por su parte me correspondió con un arreón enterrándome más la polla. Le di otro cachetazo más fuerte en la nalga producto de la calentura. El disfrute y la inexistencia de dolor alguno y más me daba y… otro cachetón… y otro pollonazo más.
V- Relato travesti Zilow en Canarias con rumana de grandes pechos.
Yo estaba como un burro y nunca me había visto así penetrado y empalmado al mismo tiempo. Entonces empecé a masturbarme con una mano. Con la otra le iba nalgueando como un jinete con la fusta en los últimos 50 metros. No quería que terminara aquello, pero la excitación ya era mucha y me el cuerpo me pedía orgasmo.
Entonces, en una de esas me embistió despacio y hasta adentro. Mientras me masturbaba con ese empuje me la clavó entera y mi excitación me hizo estallar en una corrida brutal que me hizo esparcir en un escopetazo toda leche justo bajo el pecho. Yo estaba satisfecho. Me indicó dónde estaba el servicio y me ofreció una ducha, a la que accedí antes de vestirme. Ciertamente la necesitaba, se quitó el condón y estaba en la punta bien cagado. Terminamos con nuestros cuerpos sudados, las bocas y las pollas babeadas y mi abdomen lleno de semen.
La ducha me sentó genial. Le dije que me había gustado mucho y ella me preguntó que si entonces repetiría a lo que le respondí que sí, que próximamente. Me preguntó que si me metía al foro de travestis y le dije que con frecuencia sí lo hacía y que en la próxima ocasión sería no para leer sino para escribir lo sucedido en un nuevo relato.
VI- Relato travesti Zilow en Canarias con rumana de grandes pechos.
Conclusión: su implicación fue máxima. Yo no esperaba tanto, pero es muy calenturienta y si le correspondes se pone como un semental. Con sus cualidades y ganas pude terminar satisfecho y completo.